Los hijos del herrero no tienen miedo a las chispas.
Admisión de delito, relevo de prueba.
Santo Tomás, una y no más.
Haz tu casa al solano y vivirás sano.
Barco en varadero, no gana dinero.
De las mujeres bellas y de las flores de mayo se va la belleza en un día
Gracias fuera de sazón, desgraciadas son.
Más groso que el Guelpa.
Lo importante no es vivir mucho, sino vivir más.
De la nieve no sale más que agua
Indio que quiere ser criollo, al hoyo.
Cuando un perro se ahoga, todos le dan de beber.
Manos duchas comen truchas.
Cuando el arco iris se ve, o ha llovido o va a llover.
De la discusión surge la luz.
Al niño que llora le dan pecho.
Boca con rodilla, y al rincón con almohadilla.
Burro mal esquilado, a los siete días igualado.
El agua de San Juan quita aceite, vino y pan.
Buenos y tontos se confunden al pronto.
Tabaco, toros, naipes y vino, llevan al hombre a San Bernardino.
La tercera es la vencida"
¿Dónde vas Vicente?. Donde va la gente.
La vida es una cebolla y hay que pelarla llorando.
Variante: A caballo dado no se le ve (el) colmillo.
En la necesidad se conoce la amistad.
Tretas y tetas pueden más que letras.
Palabras melosas, siempre engañosas.
Mala es la hembra, peor es la sed; si una mata, otra también.
No por moreno es feo, es más hace crecer el deseo
El gandul es un cadáver con apetito.
A la gallina apriétale el puño y apretarte va el culo.
Nadie da duros a cuatro pesetas.
A su tiempo maduran las brevas.
Hacer frotaciones con cáscara de vaca.
Madre que no cría, no es madre, sino tía.
Los encargos con dinero no se olvidan.
Tanto tienes, cuánto vales.
Pueblo chiquito, campana grande.
No enturbies aguas que hayas de beber.
Quien carece de camisa, no está obligado a ir a misa.
No creas al que de la feria viene, sino al que ella vuelve.
Si estás enamorado, te basta con oler una rosa, si eres un grosero, entras y destruyes el jardín
A la mujer y al ladrón, quitarles la ocasión.
Ni camino sin atajo ni campana sin badajo.
Madre piadosa cría hija miedosa.
Quien virtudes siembra, fama siega.
Bien viene el don con la veinticuatría, y mal con la sastrería.
Ese te quiere bien, te hace llorar.
Un paso en falso se hace deplorar toda la vida.