A la mesa de San Francisco, donde comen cuatro, comen cinco.
Donde comen cuatro comen cinco.
Donde comen dos comen tres.
Las manos ociosas conducen a la pobreza; las manos hábiles atraen riquezas.
Ayunar, o comer truchas.
No se toman truchas a bragas enjutas.
Buenos son barbos cuando no hay truchas a mano.
Manos que trabajan, no son manos, sino alhajas.
Las truchas y las mentiras, cuanto mayores, tanto mejores.
Si dieras de comer al diablo, dale truchas en invierno y sardinas en verano.
El marido y la mujer deben ser como las manos y los ojos: cuando duele la mano, los ojos lloran, y cuando los ojos lloran las manos secan las lágrimas.
Manos frías, amor para un día, manos calientes, amor para siempre.