Mucho ojo, que la vista erro.
Donde una cabeza grana, otra es vana.
El perfume de los cipreses sigue la respiración del viento. Las palabras de amor de la amada guían el curso de la vida de un hombre
Sabiduría y desengaños, aumentan con los años.
Pesar ajeno, no quita el sueño.
Cada loco con su tema y cada lobo por su senda.
Donde hay voluntad, hay un camino.
Yo duro y vos duro, ¿quién llevará lo maduro?.
Bien de mis males, mal de mis bienes.
Maldición de puta vieja no va al cielo.
Obra bien y espera; que Dios es el que premia.
Ser capaz incluso de atar al diablo a una almohada.
Al cuervo no agrada el asno vivo, sino muerto.
Amo bravo y mozo harón, a cada rato cuestión.
Al niño que llora le dan pecho.
Belleza es riqueza, o por ella empieza.
Dar santo y bueno, pero del pan del ajeno.
Alegría que es fuerza que se pierda, ¿qué importa que no venga?.
Es de bien nacido ser agradecido
A la justicia y a la inquisición, chitón.
Repara en la casa ajena, y hallarás chica tu pena.
A bien te salgan, hija, estos arremangos.
En la cancha se ven los gallos.
La fe no tiene miedo.
Para el amor y la muerte no hay casa ni cosa fuerte.
Fruta de huerta ajena, es sobre todas buena.
La polla que se apendeja, la agarra la comadreja.
Dios nos coja confesados.
A secreto agravio, secreta venganza.
Al galán y la dama, el diablo los inflama, y la ocasión le hace la cama.
Freídle un huevo, que dos merece.
Nunca les falta que hacer ni al cura, ni al diablo, ni a la mujer.
Dices tu pena a quien no le apena, te quejas a madre ajena.
Quien no puede tener la pulpa, se contenta con el hueso.
Es de gran dolor no ser loado, siendo digno de loor.
A la vejez, cuernos de pez.
Amo recorrer las praderas. Entonces me siento libre y soy feliz. Si tuviéramos que vivir en casas, palideceríamos y moriríamos.
Dale limosna mujer, que no hay en la vida cosa más mala, que la pena de ser ciego en Granada.
El amor que se lleva el viento, que te sirva de escarmiento.
Muchos saben cómo adular, pero pocos entienden cómo alabar.
No oigo, soy de palo.
Oye los consejos la vieja como el gotear de las tejas.
Gozar al pedir, al pagar sufrir.
El trabajo bien hecho da alegría en el pecho.
Hijo sin dolor, madre sin amor.
Al potro y al niño, con cariño.
La gotera dando y dando, la piedra va perforando.
Amores, dolores y dineros, no pueden estar secretos.
Olla todos los días, a un santo cansaría.
Entre los amores verdaderos, el más fino es el primero.