Ansias de grandeza y amistad no están nunca en sociedad
La espina cuando nace, la punta lleva delante.
Amor hace la llaga, y él, la sana.
Casa de Dios, casa de tos.
Se dice el pecado, pero no el pecador.
Oir a todos, creer a pocos.
Grande o pequeña, cada uno carga con su leña.
A la mujer y a la burra, cada día una zurra.
Hacerse el de la oreja mocha.
Bien haya quien a los suyos se parece.
Fiar, en Dios y en otro no.
La amiga y la espada antes dada que prestada.
Maldiciones de putas viejas, no comprenden mis orejas.
Come niño, y crecerás; bebe, viejo, y vivirás.
Mal haya el vientre que del bien recibido no le viene miente.
La luz de alante es la que alumbra.
Un corazón tranquilo es mejor que una bolsa llena de oro.
De riqueza y santidad, la mitad de la mitad.
De paja o de heno, mi vientre lleno.
Si tu beso tiene el ardor del sol, la rosa te dará todo su perfume
Dios le da una lombriz a cada pájaro, pero no se la lleva hasta el nido.
Vale mucho más morir intentándolo que vivir toda tu vida lamentándolo.
Amor nunca dice basta.
Ama gorda, leche poca.
Que no te preocupe de quién es la casa que se quema mientras puedas calentarte con las llamas
Si escuchas a ambas partes, se hará en ti la luz; si escuchas a una sola, permanecerás en las tinieblas.
En amores: Corazones y en Empedradas: Zapatos.
Aprovecha el tiempo, que vale cielo.
Aun conociéndolo, el cura y la mariposa caen en el fuego
El amor, de necios hace discretos.
Quien no llora, no mama!
Ama como el lobo ama a la oveja
El hijo sabio es la alegría de su padre; el hijo necio es el pesar de su madre.
Tras buen soplo, buen sorbo.
De los olores, el pan; de los sabores, la sal.
Hijos chicos, chicos dolores; hijos mayores, grandes dolores.
Cabeza calva, peinada antes del alba.
Cercón lleva la luna, mi amor se moja.
La curiosidad mató al gato.
Cuando ya no se ama se pierde de golpe la memoria
La envidia puede herir a lo que se tiene; pero no a lo que se es.
El amor es tan fuerte como la muerte.
Quien te adula, te traiciona.
Madre, casarme quiero, que ya llegó el candelero.
Cada tierra bien su fruto lleva; más no el que tu quieras.
Como es el padre, así es el hijo.
De tierra de alacranes, pocos panes.
O te aclimatas, o te aclimueres.
El trigo y la mujer a la candela parecen bien.
Al pagar dinero, pesar y duelo.