Al demonio y a la mujer nunca les falta quehacer.
Hasta la hora del luto, ojo enjuto.
A espaldas vueltas, memorias muertas.
Hay mujeres que, como la leña de corcha, tienen tres arderes.
A cada uno le parece pesada su propia cruz.
Boca que no habla, Dios no la oye.
Debajo de una manta, ni la fea te espanta.
De una espina, nace una rosa.
Si tras la belleza no encuentras una mente sabia, considérala como la de un animal
No se manda al corazón
Modesto obsequio que encierra gran afecto.
Estáse la vieja muriendo y está aprendiendo.
Luna al salir, colorada, pronto ventada.
De las aves, la perdiz, y de las mujeres Beatriz.
El yerro encelado, medio perdonado.
Quien aprisa asa, quemado come.
Amores y dolores quitan el sueño.
Más se logra con amor que con dolor.
Amar es tiempo perdido si no se es correspondido.
Asno con hambre, cardos come.
A otro perro con ese hueso.
La paciencia es un árbol de raíz amarga pero de frutos muy dulces.
La maldad con la belleza es el anzuelo y el cebo del diablo.
Esto vale lo que un ojo de la cara.
Gula y vanidad, crecen con la edad.
Ver es creer, pero sentir es estar seguro. Y cuando debemos sentir, pensamos.
El mal del milano, las alas quebradas y el pico sano.
Al asno no pidas lana.
El amor es el principio del bien y del mal
La mujer en el amor es como la gallina, que cuando se muere el gallo a cualquier pollo se arrima.
De la mujer, del tiempo y la mar, poco hay que fiar.
Lo que tiene la fea, la bonita lo desea!
Gente parada, malos pensamientos.
ala mier........ los pastores que la pascua ya paso
El sueño es hermano de la muerte.
Donde hay provecho, pies y manos, oreja y pecho.
El fraile, la horca en el aire.
De casa en que amanece tarde, Dios nos guarde.
Corderica mansa mama a su madre y a la ajena.
Quien escucha, su mal oye.
Llorara la madre al hijo, más que la nieve al granizo.
Madre dispuesta, hija vaga.
Por San Justo y Pastor, entran las nueces en sabor, y las mozas en amor.
La mujer es gente en la letrina.
Harina mala, mal pan amasa.
Los ojos se fían de ellos mismos, las orejas de los demás.
A quien le pique el alicante, que llamen al cura que le cante.
Como pecas, pagas.
Aire gallego, escoba del cielo.
En arca de avariento, el diablo yace dentro.