Amor, viento y ventura, poco dura.
Intimidades, solo en las mocedades.
Dura el nombre más que el hombre.
Moza, sabe estotro: que de la perdiz el pecho y del conejo el lomo.
La mujer y el Diablo siempre tienen que hacer algo.
En el marido, prudencia; en la mujer, paciencia.
Ni tan vieja que amule, ni tan moza que retoce.
Al queso y a la mujer, de vez en vez.
El que a feo ama, bonito lo ve.
Cuando dos corazones están de acuerdo incluso un pajar es un lecho de alegrías
Son necesarios los amigos hasta en casa del diablo
Al asno lerdo, arriero loco.
La apariencia hermosa y por dentro es otra cosa.
Fraile convidado echa el paso largo.
Al que madruga, Dios le ayuda.
Amigo de todos y de ninguno, todo es uno.
Sabiduría de pobre hombre, hermosura de puta y fuerza de ganapán, nada val.
El diablo abre la puerta, y el vicio la mantiene abierta.
La constancia es la mayor de las quimeras del amor
Las caras nos vemos, más los corazones no.
Hoyo en la barba, hermosura acabada.
Mente pura e intención pura otorgan visión clara, sabiduría y profundidad de comprensión.
Para el bien, la acción es más que la intención; para el mal la intención es más que la acción.
El amor es un estímulo que entra rápidamente por los sentidos y se desvanece lenta y dolorosamente por el corazón.
La verdadera amistad es inmortal.
Del mirar nace el amar y del no ver el olvidar.
Tesoro y pecado nunca están bien enterrados.
Pies fríos, corazón caliente.
A los largos sentimientos, largas consecuencias.
Ante la duda, la más madura.
Del amor al odio, solo hay un paso.
Ninguna mortaja, es grata ni maja.
Hay que dar el todo por el todo.
La gula y concupiscencia, matan más que la abstinencia.
La vida es un misterio, desvelalo.
La vejez empieza cuando los recuerdos pesan más que las esperanzas.
Alforjas llenas quitan las penas.
El amor todo lo iguala.
El que está a las duras, está a las maduras.
Moza gallega, nalgas y tetas.
A la fea, el caudal de su padre la hermosea.
Más vale tuerta que muerta.
Atender y entender para aprender.
Amistad prendida con alfileres, la que se desprende cuando lo quieres.
Compra la lanza apuntada a tu corazón si no quieres sentir su punta.
Dame rojura y te daré hermosura.
Bondad con hermosura, poco dura.
Coja es la pena; más, aunque tarda, llega.
Heredad por heredad, una hija en la vieja edad.
Dice Salomón: da vino a los que tienen amargo el corazón.