Oveja de todos, cómenla lobos.
Asno, juez y nuez, a golpes dan sus frutos.
El que planta árboles, ama a los otros además de a sí mismo.
Arriba, siempre arriba, hasta las estrellas
Come y bebe, que la vida es breve.
El álamo largo y enjuto, ni da sombra ni da fruto.
Acelgas bonitas, de día las pencas, de noche las ojitas.
Una casa sin amor es como una chimenea sin fuego, una casa sin la voz de un niño es como un jardín sin flores, la boca de la mujer amada sin la sonrisa es como una lámpara sin luz
El pudor de la doncella la hace aparecer más bella.
Amistad, con todos; confianza, con pocos.
Una buena palabra alegra, una mala hiere.
A la suegra hay que sufrirla, como a la muela picada.
Por la Virgen de Lorena, verano fuera.
Donde tiene el tesoro el avariento, tiene el entendimiento.
Al buen, regalo; al malo, palo.
Chico pueblo, grande infierno.
Corazón que no tiene placer, cagaos en él.
Juramentos de amor y humo de chimenea, el viento se los lleva.
Una buena dote es un lecho de espinos
El encanto de la mujer puede más que el coraje del hombre
Aullar contra el ciervo, perder voces y tiempo.
Por el interés, hasta lo feo hermoso es.
En Marzo los almendros en flor y los mozos en amor.
Amor no correspondido, tiempo perdido.
Gran deudo tiene corazones que bien se quieren.
Los que abren la boca son los que menos abren el corazón.
Lo hermoso, a todos da gozo.
El mal que salió de mi boca voló hasta tu corazón.
El amor entra por los ojos.
No hay almohada más blanda que una conciencia tranquila.
Jáquima puesta , entiéndese vendida con la bestia.
Tarde roja y negra mañana alegran al peregrino
El aspecto orgulloso aleja los corazones, pero la cortesía los gana.
Lo que hacemos en la vida, tiene su eco en la eternidad.
Suegra, nuera y yerno, la antesala del infierno.
Las acciones revelan las pasiones
La belleza y la verdad, las dos caras de la realidad.
Ni poca ni mucha pena, nos causa desgracia ajena.
Dar del pan y del palo, para hacer buen hijo del malo.
A la gente alegre el cielo la ayuda
A quien vela, todo se le revela.
De donde vino el asno vendrá la albarda.
A confite de monja pan de azúcar.
Amistad verdadera o fingida, el tiempo la examina.
A mamar, todos nacen sabiendo.
En un recinto sagrado, ora; en una pista de baile, baila.
La envidia sigue al mérito, como la sombra al cuerpo.
La alegría, Dios la da y el diablo la quita.
En los ojos y en la frente se lee lo que el hombre siente.
Juventud que vela y vejez que duerme, señal de muerte.