Río, señor, horno, mulo ni molino, no lo tengas por vecino.
El diablo no es nunca tan feo como lo pintan
De aire colado y de fraile colorado, guárdeme Dios.
En arca abierta, el justo peca.
Ruego de Rey, mandato es.
El pobre es rumboso; el rico roñoso.
Gran trabajo tiene, quien comentar a todos quiere.
Padre no tuviste, madre no temiste; hijo, diablo te hiciste.
Cuanto hijo puta con cara de conejo. (Cartagena).
El que nace pa maceta, no pasa del corredor.
El hablar mismo idioma.
Hablando del rey de Roma y por aquí asoma.
Quien da lo que tiene, a pedir se queda.
Duro como teletubbie en alfombra de velcro.
Donde me va bien, ésa mi patria es.
De casta le viene al galgo.
Dios me lo dio y Dios me lo quitó, bendito sea Dios.
Quien tiene boca, no diga a otro sopla.
Quien de mucho mal es ducho, poco bien le basta.
Escoba nueva, barre bien.
Bodega de buen olor, no ha menester pregón.
El dueño de la casa es el criado del huésped.
El que apurado vive, apurado muere.
Al que Cristo se la de, San Pedro se la bendiga.
Digan lo que digan los pelos del culo abrigan.
Aprendiz de muchos oficios, maestro de maldita cosa.
Solo como Adán en el día de la madre
Bonito era el diablo cuando niño.
Tan bien parece el ladrón ahorcado, como en el altar el santo.
El que es de tu profesión, es tu perdición.
Más verga que el Trica programando.
Caballo que ama al dueño hasta respira como el.
En todo el mundo entero, llaman señor a quien tiene dinero.
Come, que de lo yuyo comes.
Más aburrido que mico recién cogido.
Cabellos y problemas no faltan nunca.
Ser casta y de buena pasta, para buena mujer no basta.
Antes di que digan.
A la vuelta de la esquina, ¡adiós al amigo!
El rico es superado por quien se levanta pronto por la mañana
Quien dice mal de la pera, ése la lleva.
Beba la picota de lo puro, que el tabernero medirá seguro.
Las palabras se las lleva el viento.
Lo comido por lo servido.
Al galán y la dama, el diablo los inflama, y la ocasión le hace la cama.
Tiene Mayo la llave del año.
Al son que te tañan, a ése baila.
Guárdete Dios del diablo, de hijo y ojo de puta, y de tumbo de dado.
Espada toledana y broquel barcelonés; puta valenciana y rufián cordobés.
A caballo regalado, no se le ve colmillo.