Que el amor sea como un paño que envuelve tu vida y tu muerte
No hay mujer por buena que sea, que cuando mea no se pea.
Todo vale para el convento, y llevaba una puta al hombro.
La justicia tiene un largo brazo.
Poco se gana hilando pero menos mirando.
La fortuna a los audaces ayuda.
Si te cuidad de los listos, seguro que te engaña un tonto.
Un hombre enamorado ha nacido por segunda vez
Los pecados de la juventud se pagan en la vejez.
Cuando se cierra una puerta, otra se abre.
A los ojos del novio su novia siempre es la más bella.
Bueno es el mal que fue ocasión del bien.
En marrano y en mujer, más vale acertar que escoger.
Los tontos hablan mucho y no dicen nada.
Ayer entró rogando y hoy entra mandando.
El trabajo cazurro, solo es para los burros.
Un buen libro y entendido lector, tal para cual son los dos.
Eres más puta que las gallinas.
A quien cuece o amasa, de todo le pasa.
Tres pueden decidir de forma satisfactoria si dos están ausentes
Los celos son malos consejeros.
Dinero que el naipe ha traído, hoy venido y mañana ido.
Lengua de vieja cuentera, corta más que una barbera.
Mal ajeno, no cura mi duelo.
El tiempo es el mejor consejero
A cordero extraño, no agasajes en tu rebaño.
La vida es una cuarentena para el paraíso.
No hay tonto para su provecho.
El viento que el marinero quiere no sopla siempre.
Quien anda deprisa es el que tropieza.
Zapato, ¿cuánto duras?, cuanto me untas.
Mala es la llaga que con vino no sana.
Las aguas mansas son las peores
Quien va despacio y con tiento, hace dos cosas a un tiempo.
La suerte y la muerte están siempre a la puerta
Zapato que aprieta, no me peta.
De casa del abad, comer y llevar.
Al niño que llora le dan pecho.
El pleito claro no necesita abogado.
A quien le dan el pie, se toma la mano.
De verde claro a amarillo, va poquillo.
Después de que baile bien aunque sea fea.
El que va a la romería, se arrepiente todo el día.
Cada uno limpia la nieve delante de su casa sin preocuparse de la escarcha en el tejado ajeno.
Cada cual sabe de la pata que cojea.
De vaca vieja, novilla brava.
No te fíes del sol del invierno.
No es lo mismo oír que escuchar.
El que pueda ser libre no sea cautivo.
A lo lejos mirar y en casa quedar.