A los audaces la fortuna les ayuda.
La fortuna ayuda a los que se ayudan a sí mismos.
La fortuna al temeroso desprecia y al osado ayuda.
El hombre que hace su fortuna en un año debería ser ahorcado doce meses antes.
El mundo es de los audaces.
La suerte es de los audaces.
El que ayuda a otro, se ayuda a sí mismo.
Al que fortuna lo viste, fortuna le desnuda.
El que no ayuda, estorba.
Dios ayuda, a los que se ayudan.
Dios no ayuda a los holgazanes.
Mucho ayuda el que no estorba.