Si una puerta se cierra, otra se abre.
Cuando Dios cierra una puerta, abre una ventana.
Cuando una puerta se cierra, otra suele abrir la fortuna.
A otra puerta, que ésta no se abre.
Si Dios cierra una puerta, abre mil otras.
Cuando una puerta se cierra, ciento se abren.
Cuando llueve y hace viento, cierra la puerta y estate dentro.
El bien hacer abre cien puertas, y el mal agradecer las cierra.
Solo una puerta no abre el martillo de oro: la puerta del cielo.
Antes de casarte abre bien los ojos, después cierra uno.
Abre la puerta a la pereza y entraren tu casa la pobreza.
Cierra tu puerta y alaba a tus vecinos.