El que venga atrás que arree.
Ni hermosa que mate, ni fea que espante.
El pájaro que canta a destiempo es muerto.
A carnicera por barba, y caiga quien caiga.
A la cena y a la cama, solo una vez se llama.
Uno de los mayores placeres de la vida es hacer aquello que los demás dicen que no podemos hacer.
Buscar los tres pies al gato.
Burgáles, mala res.
¡Cómo sufre mi pecho que late!
No hay muerte más desastrada que la vida deshonrada.
El insensato que reconoce su insensatez es un sabio. Pero un insensato que se cree sabio es, en verdad, un insensato.
Hay quien mea en caldera y no suena, y hay quien mea en lana y atruena.
A cada cajón, su aldabón.
La vasija vacía es la que hace más ruido.
Cual seso tuve, tal cabeza traigo.
El que sabe guardar un secreto es porque está muerto.
No muestres los dientes hasta que puedas morder.
Tres sacos son necesarios para tratar con un abogado: un saco de papeles, un saco de paciencia y un saco de dinero.
Cada hijo de vecino tiene sus hechos por padrino.
Boca de verdades, temida en todas partes.
Lo prestado está a la vera de lo dado.
Una vez te casarás, pero mil te arrepentirás.
Según es el dinero, es el meneo.
Cabra en un sembrado, peor que un nublado.
En boca cerrada no entran moscas.
Más verga que el Trica programando.
Quien da lo que tiene, a pedir se queda.
De ventero a ladrón, no hay más que un escalón.
A nuevos hechos, nuevos consejos.
Azote y mordedura, mientras duele dura.
El que viejo se casa, mal lo pasa.
Donde hay matrimonio sin amor, habrá amor sin matrimonio.
La ocasión es la madre de la tentación.
No hables en falso de un hombre; no separes el corazón de tu lengua.
Horizonte claro con cielo nublado, buen tiempo declarado.
Una buena reputación es como un ciprés, que, una vez cortado, jamás da ya ramas.
Cochino matado, invierno solucionado.
En casa donde hay suegra, no hay hora buena.
Cada uno extienda la pata hasta donde llegue la sábana.
Año tuero, vaca y muerto.
Cuando la desgracia llega a su colmo, viene la felicidad."
A la hija casada sálennos yernos.
Mala es la llaga que con vino no sana.
El que es buen pagador es señor de la bolsa de otro.
Y vuelta la burra al trigo.
El que ha tenido un mujer, merece una corona de paciencia; el que ha tenido dos, la merece de simpleza.
No esperes paz del visitante que toca tu puerta con una piedra.
Niebla en la sierra, agua en la tierra.
La abeja, unas flores escoge y otras deja.
Yerros de amor, dignos son de perdón.