Sé constante en tu corazón; haz firme tu pecho; gobierna no solo con tu lengua. Si la lengua del hombre fuese el timonel de una embarcación, el Dios sería su capitán.
Lo que el mismo hombre hiciera, una lengua lo puede destruir.
Como la lengua es falsa y el corazón no, dice la lengua lo que no siente el corazón.
Libra tu lengua de replicar a tu superior y guárdate de denigrarle.
El Dios (el hombre divino) está siempre en los éxitos, y el hombre (terreno) en sus fracasos.
Mejor es el pan cuando el corazón está dichoso, que riquezas con pesadumbre.
No repartas tus palabras a la gente común ni te asocies a uno demasiado expresivo de corazón.
Si has obtenido la riqueza con falsos juramentos, tu corazón será pervertido por tu vientre.
Plata refinada es la lengua del justo; el corazón del malvado no vale nada.
No confundas al hombre en el tribunal ni desvíes al justo.
Hombre lisonjero, falso y embustero.
La lengua del justo está detrás del corazón, más la del necio va siempre delante, suelta y dicharachera.