Hablando se entiende la gente.
Cuando las mujeres hablan, el mundo calla.
En almoneda, ten la boca queda.
Vida sin amigo, muerte sin testigo.
Hay tres cosas que nunca podran recuperarse: la flecha lanzada, la palabra dicha y la oportunidad perdida.
Cuando el daño está hecho todos saben aconsejarte
Es mejor una mirada al frente que dos hacia atrás.
No hables en falso de un hombre; no separes el corazón de tu lengua.
A Dios se dejan las cosas, cuando no tienen remedio.
Lleva con ánimo igual lo que es bien y lo que es mal.
Quien se ha cansado bajo el sol del verano, que se guarde del sol del invierno y se caliente al calor de la chimenea
A quien se siente en cada pena, nunca le falta qué le duela.
Confía en lo que ves
De amigo reconciliado y de fraile colorado, guárdate con cuidado.
Viudas, casadas y doncellas, buenas son todas ellas.
Las cosas se toman según de quien vengan.
Haz bien, no te arrepientas, haz mal, te esperará a la vuelta de la esquina.
No hables por boca ajena.
Elogia el campo maduro, no el maíz verde.
Burgáles, mala res.
El duro del casado vale dos cincuenta.
Palabras son cosa fría para el que aún de las obras no fía.
La muerte lo mismo come cordero como carnero.
Llegar a la capada.
A perro macho lo capan una sola vez
El orgullo no es grandeza, sino hinchazón.
Ni hermosa que mate, ni fea que espante.
El ojo del amante descubre una diosa en su amada
Cumple con tu deber, aunque tengas que perder, si dichoso quieres ser.
Llaga incurable, vida miserable.
Algo tendrá el agua cuando la bendicen.
Conforme es el carnaval, es el cuaresmal.
Que si fue, que si vino, que si calabaza, que si pepino.
La cáscara lisa, cualquiera la pisa.
Carajadas de San Lucas, pendejadas de San Juan.
Coja es la pena; más, aunque tarda, llega.
Que dulce queda la mano al que da.
No hay que buscar al ahogado rió arriba.
Bendito aquel que, no teniendo nada que decir, se abstiene de demostrarnoslo con sus palabras.
No lastimes a los demás con lo que te causa dolor a ti mismo.
Con viuda o soltera, lo que quieras.
Mala noche y parir hija.
A la ramera y al juglar, a la vejez les viene el mal.
El que tiene es el que pierde.
Bien está quien se desvela, si no es por dolor de muela.
Dar puntada sobre puntada, como sastre en víspera de pascua.
Trato es trato.
Yo soy un señor, tú eres un señor, él es un señor, somos todos señores, ¿pero quién almohaza al caballo?
Huí de la ceniza y caí en las brasas.
Debajo de la manta, tanto vale la negra como la blanca.