La mujer mala es como la falsa moneda que de mano en mano va y ninguno se la queda.
Siempre queda algo de fragancia en la mano que da rosas.
El agua corre, la arena queda; el dinero va, la bolsa queda; el hombre muere, el nombre queda.
La mano que da está por encima de la mano que recibe
Mano sobre mano, como mujer de escribano.
Ajo dulce no hay.
Ajo dulce ni leño sin humo.
A la larga, lo más dulce amarga.
No soy ninguna perita en dulce.
Si tu vida es dulce, haz mermeladas.
A ningún tonto le amarga un dulce.
Dulce y vino, borracho fino.