Quien bien hace a su enemigo, a Dios tendrá por amigo.
Bien haya quien a los suyos se parece.
La mala no es la herramienta, sino el obrero.
Pereza, madre de pobreza y abuela de vileza.
La contradicción es la sal del pensamiento
El buen hombre vale más que las grandes riquezas.
Zorra vieja no cae en la trampa.
Bueno por un huevo y ruin por dos, aléjemelo Dios.
Más de un hombre amanece con el día que no verá morir.
Al alcornoque no hay palo que lo toque; menos la carrasca, que le casca.
Para que la cruz vaya a mi casa, que vaya a la ajena.
No tenéis más parte en el hijo, que el diablo en el paraíso.
Más vale poco y bien tenido que mucho y mal atendido.
El que muchos oficios tiene, con ninguno se mantiene.
Faltando el agua al granar, mal acaba el pegujal.
La envidia acorta la vida.
El bien se vende por onzas y el mal por arrobas.
Mano blanca y gordezuela, puesta sobre el corazón, aumenta la palpitación.
Por Santa Brígida, levanta la cabeza la sabandija.
Mala señal de amor, huir y volver la cara.
El que anda en silencio, cazar espera.
Otros más lerdos mandaron regimientos.
Los tejados viejos necesitan muchas reparaciones
Las palabras de oro van a menudo seguidas de actos de plomo.
Yo que me callo, me quedo sin gallo.
Las paredes oyen.
Necesidad disimulada es necesidad doblada.
Haya paz duradera y sea lo que Dios quiera.
A veces perdiendo se gana.
Una cosa rara sucedió en la muerte de mi tía: que un rato antes de morir aún vivía.
Según es el pájaro así es el nido.
Nunca falta un borracho en una vela.
¿De qué sirve Querer ? ... Para luego Perder.
A burra nueva, cincha amarilla.
Todos los caminos conducen a roma.
Ya va el galgo cerro arriba, harto de corteza y miga.
A la hora mala no ladran los perros
Coge una abeja amablemente y aprenderás las limitaciones de la amabilidad.
Hay que masticar las palabras más que un pedazo de pan.
El que bien lo sabe, pronto lo reza.
Alábate pato que mañana te mato.
La mujer y la guitarra para tocarlas hay que templarlas.
¡En San Antonio, rayos y truenos!
Esquílalas pero no las desuelles
Confesor que visitas hijas, desde aquí te marco por padre de familias.
Cuando la zorra predica, no están seguros los pollos.
Más vale despedirse que ser despedido.
En mi casa, yo me soy rey y yo me soy Papa.
Nazca mi hijo varón, aunque sea ladrón.
Hablara yo para mañana.