Ni tan vieja que amule, ni tan moza que retoce.

Ni tan vieja que amule, ni tan moza que retoce.

Ni tan vieja que amule, ni tan moza que retoce.

¿Qué significa «Ni tan vieja que amule, ni tan moza que retoce»?

Este proverbio advierte sobre los extremos en la edad y el comportamiento, especialmente en el contexto de las relaciones o el trabajo. Sugiere que no se debe ser tan mayor que se vuelva inútil o estorboso ('que amule'), ni tan joven e inexperto que sea frívolo o irresponsable ('que retoce'). En esencia, promueve la virtud del término medio: la madurez serena y productiva, alejada tanto de la decrepitud como de la inmadurez.

¿Cómo se aplica en la vida diaria?

  • En el ámbito laboral, al asignar un proyecto importante: se busca a una persona con suficiente experiencia para no cometer errores de principiante, pero con la energía y apertura para innovar, evitando a quien esté cerca de la jubilación y desmotivado o a un recién graduado sin criterio.
  • En la elección de pareja o en consejos matrimoniales: se recomienda buscar a alguien en una edad y con una actitud equilibrada, que no sea tan mayor que sea rígido y ajeno a la vida, ni tan joven que sea inestable y falto de seriedad para comprometerse.

¿Cuál es su origen?

Proverbio de origen español, arraigado en la cultura tradicional que valora el equilibrio, la prudencia y la sabiduría práctica. Refleja una visión de la vida donde cada edad tiene sus riesgos y se idealiza la plenitud de la madurez. Es común en refraneros antiguos que aconsejaban sobre la conducta en la vida social y familiar.

Variaciones y refranes similares

  • Ni tan calvo que no tenga pelo, ni tan melenudo que no se vea la cara.
  • En el término medio está la virtud.