En lugar ventoso, tiempo sin reposo.
Lo que uno no quiere, el otro lo desea.
Más mueren de hartos que de faltos.
Poco vino, vende vino; mucho vino, guarda vino.
Fiado has, tu pagarás.
Agua estantía, renacuajos de día.
De petaca ajena, la mano se llena.
Cuando canta el cuco, una hora llueve y otra hace enjuto.
Canción de la transición.
Pies fríos, corazón caliente.
El peor coche siempre se lleva la mejor mazorca.
Bebo poco y quiérolo bueno; una azumbre me dura un día entero.
A quien ganando no guarda, media albarca; y a quien ni ganar espera, abarca entera.
Con una mentira suele irse muy lejos, pero sin esperanzas de volver.
A cada pez le llega su vez.
No bastan estopas para tapar muchas bocas.
La paciencia es el puerto de las miserias.
Al alcalde y a la doncella, no les diga nadie: "Si yo quisiera.".
Los hijos de mis hijas, mis nietos son. Los de mis hijos, sábelo Dios.
Hay muchos dispuestos a meter su cuchara en la sopa, pero pocos que quieran ayudar a cocinarla.
Abájanse los estrados y álzanse los establos.
Por San Simón y San Judas, la habas son orejudas.
Ve con tu amigo hasta las puertas del infierno. Pero no entres
¡Cuándo, más cuándo, llevará cerezas el cardo!.
Quien miente, pronto se arrepiente.
Bebe y ata la bota.
Allá vayas, casada, donde no halles suegra ni cuñada.
El cariño alimenta tanto como el odio consume
No ruegues a mujer en cama, ni a caballo en el agua.
La reflexión consigue tantas victorias como la precipitación consigue derrotas.
El burro al ratón le llamó orejón.
Dádivas quebrantan peñas.
Siempre que lo desea, la mujer llora y el perro mea.
Para quien roba un reino, la gloria; para quien roba un burro, la horca.
A heredad vieja, heredero nuevo.
Casa donde la mujer manda, mal anda.
Variante: Ser desagradecido es ser mal nacido.
Buey viejo mal tira, pero bien guía.
Acarrear leña para apagar un incendio.
Cada par con su par y cada quien con su cada cual.
El heroísmo consiste en aguantar un minuto más.
Uno trabajando y cuatro mirando, el caminos está arreglado.
No compres de quien compró; compra de quien heredó, que no sabe lo que costó.
Lo que en la bonita es gracia, en la fea es desgracia.
La ley es como la tela de araña, atrapa los bichos chicos y deja pasar a los grandes.
Cuando viejo el perro es, la zorra se mea en él.
Al hambre de siete días, no hay pan duro.
Los esposos descuidados echan a perder la casa.
Donde reina la ilusión, ciega la pasión.
Si cada uno barriera delante de su puerta, ¡qué limpia estaría la ciudad!