Quien roba una vez, roba diez.
Quien roba poco es ratero; y quien mucho, financiero.
A quien le roba al ladrón, le concede Dios perdón.
Bien merece galardón quien roba a un ladrón.
El estúpido es como el ladrón de campanas que se tapa los oídos para no ser oído mientras roba.
El hombre no sabe para quien trabaja, y la mujer para quien lo tiene.
Quién come para vivir, se alimenta; quién vive para comer revienta.
Mala para quien calla y peor para quien habla.
A las diez deja la calle para quien es. Los rincones para los gatos, y las esquinas para los guapos.
Roba tú por allá, que yo robaré por acá.
En la iglesia el primero que roba es el sacristán.
Los esparragos de Abril, para mi; los de Mayo, para el amo y los de Junio, para el burro.