Al mal dar, tabaquear.
Bien vengas, mal, si vienes solo.
El porrazo da más ira, cuando la gente nos mira.
Quien en vida echa maldiciones, en la muerte no reza oraciones.
La prisa es la madre de la imperfección.
Agua al higo, que ha llovido.
Los perros que se pelean contra ellos, se unen contra los lobos.
Llevar y traer, de todo ha de haber.
Tirar la casa por la ventana.
Enero mes torrendero.
Lo que ocurre una sola vez, probablemente no ocurra nunca más, pero lo que ocurre dos veces, probablemente ocurra una tercera vez.
Hoy un amigo mío entra en la fosa y otro en el tálamo; quizás éste sea feliz, pero aquél lo es sin duda alguna
Besos y abrazos no hacen niños, pero tocan a vísperas.
Es agua derramada.
Lo que llena el ojo, llena el corazón.
Las malas nuevas, pronto llegan.
El tramposo, el codicioso y el tahúr, presto se conciertan.
Mejor amar poco a condición de amar siempre.
El que nace capacho, muere serón.
El fatuo y el ignorante, se denuncian al instante.
Fuego guisa hoya, que no moza orgullosa.
Al higo por amigo
De aire colado y de fraile colorado, guárdeme Dios.
Contra fortuna, no vale arte alguna.
Comer arena antes que hacer vileza.
Al fraile mesurado, mírale de lejos y háblale de lado.
Con fruto trabaja quien al principio el mal ataja.
Ya me morí, y quien me lloró vi.
Di poco, pero lo poco que digas, dilo bien.
El viento solo es bueno para hacer funcionar los barcos y los molinos
Castaña la primera y cuca la postrera.
Antes del alivio viene el arrepentimiento.
Las paredes oyen.
El que se brinda se sobra.
La adulación procura amigos, la verdad genera odio
Cortesía de palabra, o conquista o empalaga.
El pensamiento anda siempre de viaje, ni peaje, barcaje ni hospedaje.
El mosquito de uno es el camello de otro.
La que ha de pescar marido, lo saca de la tinaja.
Buscar los tres pies al gato.
A casa de mi novia llevé un amigo: él se quedó adentro y yo despedido.
Fea y con dote, trae a muchos en el bote.
Para uno que madruga otro que no duerme.
A más años, más desengaños.
En el bosque no hay pájaros gordos.
Pobreza no es vileza.
De la risa al duelo un pelo.
A San Simón y San Judas, dulces son las uvas.
La mujer y el sacristán, de la tierra sacan el manjar.
Oídos que bien oyen, consejos encierran.