El caballo del judío, harto de agua y bien corrido.
Palabras de cortesía suenan bien y no obligan.
El que a los suyos menosprecia, a sí mismo se desprecia.
El buey para arar, el pájaro para volar, el pez para nadar y el hombre para trabajar.
El harto no se acuerda del ayuno.
La mentira dura mientras la verdad no llega.
Mayo sozona los frutos y Junio los acaba de madurar, y en él comienzan a coger y a lograr.
La suerte no se detiene, y es péndulo que va y viene.
Más vale buen viento que fuerza de remos.
Malo es que se diga que Juan se ha muerto; si no se ha muerto, es que está muy malo.
Honra la cabeza cana, y honrado serás mañana.
En casa del hortelano, siempre es más gordo el marrano.
El que las sabe, las tañe.
De la madre la gran ciencia, es tener mucha paciencia.
Con dinero baila el perro, y con un poco más hasta el dueño.
Donde hablen, habla; donde ladren, ladra.
Por miedo de pajarillos, no dejes de sembrar mijo.
No cuentes los polluelos antes que salgan los huevos.
El desperdicio, crea la necesidad. No desperdicies y no necesitarás.
Cabeza vana no cría canas.
Con malas comidas y pésimas cenas, pierdes las carnes y se te notan las venas.
Cabellos y cantar, no es buen ajuar.
Confesor que visitas hijas, desde aquí te marco por padre de familias.
Cuando masques, no chasques.
Donde hay pelo hay alegría.
El que muere, se libra de lo que debe.
Hay que sufrir para merecer.
Con palabras y más palabras no se llena la media fanega.
Acabándose el dinero, se termina la amistad.
El burro cuando está alegre, rebuzna y pee.
Mal lo pasa quien con un vago se casa.
Lleva siempre tu camino y no mires nunca el de tu vecino.
Afanar y no ganar, doy al diablo tal afanar.
Por San Simón y San Judas, la habas son orejudas.
Honra y dinero no caminan por el mismo sendero.
Por el alabado dejé el conocido y vime arrepentido.
Quien en una piedra dos veces tropieza, justo es que se rompa la cabeza.
El que madruga, es sereno.
Guárdese el cojo y no eche la capa al toro.
La que ha de pescar marido, lo saca de la tinaja.
Predico, predico, y yo soy el más borrico.
De todos los bienes somos avarientos, menos del tiempo.
Quien lo hereda no lo hurta.
Hay que tomar el toro por las astas.
Digan lo que digan los pelos del culo abrigan.
Ingrato, el volver mal por bien tiene por trato.
Más vale odiado que olvidado.
Humildad y fiereza, todo en una pieza.
Después de muerto Juan, saca el orinal.
Quien amigo es del vino, enemigo es de sí mismo.