Joya es la fama para bien guardarla.
Hijos chicos, chicos dolores; hijos mayores, grandes dolores.
Al avaro, es tristeza hablarle de largueza.
Habiendo fiesta y velorio regado, no hay novia fea ni muerto malo.
Quien roba una vez, roba diez.
Una buena carrera es mejor que una larga espera.
Entre padres e hijos no metas los hocicos.
Fraile que pide por Dios, pide para dos.
La tonsura el padre se las deja a los hijos.
La mentira nunca muere de vieja.
Querer matar dos moscas de un golpe
Cantando se van las penas.
Frente al amor y la muerte no sirve de nada ser fuerte
Juncos aunados, por nadie quebrados.
Bromeando, bromeando, amargas verdades se van soltando.
Eres guapo, joven y con dinero, ¿qué más quieres, Baldomero?.
Una imprudente palabra, nuestra ruina a veces labra.
Disparar otra flecha para encontrar la anterior
Pan de hoy, carne de ayer y vino de antaño y vivirás sano.
Zaragoza la harta, Valencia la bella, Barcelona la rica, Huesca la amena.
El orgullo ciega por unos instantes, dejando recuerdos indelebles
La belleza es de índole caduca; una sola estación y desaparece
Todo avaro tiene un hijo gastador.
La suerte y la muerte están siempre a la puerta
Cuando seas padre comeras huevos.
Ser el último orejón del tarro.
Su tarea es cuidar a los mayores, a los indefensos, a aquellos que no pueden hacerlo por su cuenta, y por sobre todo, a los niños, el futuro de la humanidad.
A muy porfiado pedir, no hay que resistir.
Virgo y mocedad no vuelven nunca cuando se van.
Salud y alegría belleza cría, atavío y afeite cuesta dinero y miente.
Nunca te arrepientas de lo que has hecho, arrepiéntete de lo que has dejado de hacer.
Por Santa Cecilia, la nieve en cualquier cima.
La niebla deja el tiempo que encuentra
Más exitado que Joaquito en la marcha del orgullo gay.
No todos los viejos son sabios, ni todos los sabios son viejos.
Si a los cuarenta no eres rico, arre borrico.
La posteridad solo te pertenece cuando tus nietos juegan en tu puerta.
La virtud desaparece apenas se desea que aparezca
Reprende las vidas ajenas con buen ejemplo y no con dicho ni cuento.
Fruta juanto al camino, nunca llega a madurar.
La primavera la sangre altera.
Júntanse las comadres y arde en chismes la calle.
Ara hondo, siembra pronto, tira basura y ríete de los libros de agricultura.
Reunión de zorras, perdición de gallinas.
Abrazos y besos no hacen chiquillos, pero tocan a vísperas.
El buen hijo vuelve a casa y cuenta lo que le pasa.
Nadie remienda un vestido viejo, con un pedazo de vestido nuevo.
Boca cerrada y ojo abierto, no hizo jamás un desconcierto.
Nunca con menores, entables amores.
Aprendiz de mucho, maestro de nada.