Riqueza trabajosa en ganar, medrosa en poseer, llorosa en dejar.
Celemin por celemin, échale trigo al rocín.
Grano a grano, se llena el granero.
Cuando se enojan las comadres, se dicen las verdades.
Rey sin consejo, pierde lo suyo y no gana lo ajeno.
Digan lo que digan los pelos del culo abrigan.
En buen año y malo ten tu vientre regalado.
Crece donde has sido plantado. Empieza a tejer, y Dios te dará el hilo.
El amor y el niño, donde les muestran cariño.
Quien mucho desea, mucho teme.
Mientras vas y vienes, por el camino te entretienes.
La que de treinta no sacó novio, tenga el humor del demonio.
El hombre propone y Dios dispone.
Al hijo de la hija, métele en la vedija; al de la nuera, dale pan y échale fuera.
Brasa trae en su seno, la que cría hijo ajeno.
Cada cosa en su sitio y un sitio para cada cosa.
Abril llovedero, llena el granero.
Hombres de noche, muñecos de día.
Aunque sea fraile, le gusta el baile.
La mentira dura hasta que la verdad florece.
Al galán y la dama, el diablo los inflama, y la ocasión le hace la cama.
Más da el duro que el desnudo.
Todos los hombres son sabios; unos antes, los otros, después.
A cada paje, su ropaje.
El que es sabio nunca enceguece.
A la noche putas y a la mañana comadres.
Mal año o buen año, cuatro caben en un banco.
Fraile cucarro, deja la misa y vase al jarro.
Las cerezas con rabo, y si no en el árbol.
Cabra por viña, cual la madre tan hija.
Con "quizás" nunca hagas cuenta.
Arandino, borracho fino.
De tu casa a la ajena, con la barriga llena.
La casa de Celestina, todos la saben y nadie la atina.
El que tiene miedo corre a la iglesia.
Ese da más vueltas que un puerco suelto.
La ira es locura el tiempo que dura.
Quien se acuesta con niños, mojado se levanta.
Una flor no hace primavera.
El que tiene ovejas, tiene pellejas.
A quien duerme, duérmele la hacienda.
La buena hija dos veces viene a casa.
Donde va el mar, que vayan las arenas.
Ya que uno dé campanada, que suene y que sea sonada.
No hay manjar que no empalague, ni vicio que no enfade.
Lo que deprisa se hace, despacio se llora.
La blanda respuesta la ira quiebra, la dura la despierta.
Es amor mal entendido el que no corrige a un hijo.
Más ablanda el dinero que palabras de caballero.
Empieza a cuidar la naturaleza y la naturaleza cuidará de ti.