Si el vino es fragante, no importa que se venda al fondo de un largo callejón.
A quien duerme, duérmele la hacienda.
En el bosque no hay pájaros gordos.
Es amor mal entendido el que no corrige a un hijo.
Como vives, juzgas.
De buena harina, buena masa.
Gana ahora que eres nuevo, para que puedas gastar de viejo.
El cielo no cierra completamente el camino a los hombres.
A preñada, hasta que para, y a la parida, cada día.
Muchachada que quiere ser casada, difícil es ser gardada.
La leche cocida, tres veces subida.
La mujer del ciego, ¿para quién se afeita?.
El que va a la romería, se arrepiente todo el día.
A rey muerto, principe coronado.
Desnudo naci, desnudo me hallo; ni pierdo ni gano.
Más es la bulla que la cabuya (cuerda).
Suegra, ni de barro es buena.
En tiempo de guerra, mentiras por mar y por tierra.
Los tontos, si callan, lo parecen menos.
El hombre sabio aprende a costa de los tontos.
Quien bebe no sabe lo peligroso del vino, quien no lo bebe no sabe de lo bueno que hay en él.
Solo los verdaderos amigos nos dicen que tenemos la cara sucia.
Se coge al toro por los cuernos, al hombre por la palabra y a la mujer por el elogio.
No te fíes del sol del invierno.
El que llega tarde, no bebe caldo
Un juego de cartas se juega con dinero
A la muerte, no hay cosa fuerte.
La falta de progreso significa retroceso.
Dijo el asno al mulo: "Arre allá, orejudo".
Solo me queda concluir en que, cada día que pasa, estás más cercana nuestra muerte, por eso vivamos cada día con intensidad como si fuese el último.
Si la suerte quiere ir a ti, la conduciras con un caballo, más si quiere irse romperá una cadena.
La ociosidad enseña muchas maldades.
Si el cura se resfría, hasta el monaguillo tose.
En un altar deteriorado no se prenden velas.
Uno no se mea porque el baño esté lejos, sino porque no sale con tiempo.
Nada sacar y mucho meter, receta segura para crecer.
¡Qué buena cara tiene mi padre el día que no hurta.
Con los curas y los frailes, buenos días y buenas tardes.
Quien duerme no coge liebre.
Los buenos actos nunca se lamentan. Los malos actos nunca se olvidan.
Las palabras amables no rompen huesos, pero las palabras perversas rompen muchos.
Abanico calañés cuesta dos cuartos o tres.
Mientras el cuerdo duda, el loco emprende y termina la aventura.
Gotita a gotita, la sed crece y no se quita.
Fianza y tutela, véalas yo en casa ajena.
Hasta una hormiga que pierde, duerme. Hay dos animales ingratos: las mujeres y los gatos.
Más fea que ver a la madre ahogarse atarugada de sebo.
Sol de invierno y amor de puta, poco dura.
Lo raro es caro.
Lágrimas y suspiros, mucho desenconan el corazón dolorido.