La cabra va por la viña, como hace la madre hace la hija.
De buena vid planta la viña, y de buena madre, la hija.
La madre y la hija, usan la misma camisa: la de la madre y no la de la hija.
Cuando la hija le llega a la madre a la cintura, ya no tiene hija segura.
Cabra por viña, peor es que tiña.
La hija de la cabra que ha de ser sino cabrita.
Por Santa Marina ve a ver tu viña, cual la hallares, tal la vendimia.
En viernes ni en martes, ni tu casa mudes, ni tu hija cases, ni tu viña podes, ni tu ropa tajes.
Como es la madre, así es la hija.
A la hija muda, su madre la entiende.
La hija paridera, y la madre, cobertera.
La madre y la hija, por dar y tomar son amigas.