No hay manjar que no empalague, ni vicio que no enfade.

No hay manjar que no empalague, ni vicio que no enfade.

No hay manjar que no empalague, ni vicio que no enfade.

¿Qué significa «No hay manjar que no empalague, ni vicio que no enfade»?

Este proverbio advierte sobre la ley de los rendimientos decrecientes en el placer y la conducta humana. Sugiere que cualquier exceso, incluso de algo inicialmente placentero (un manjar), termina por hastiar o saturar, y que cualquier vicio o mal hábito, por atractivo que parezca al principio, acaba por cansar, molestar o generar consecuencias negativas. En esencia, promueve la moderación y la virtud del término medio, señalando que la persistencia en lo extremo o desordenado lleva inevitablemente al desagrado y al hastío.

¿Cómo se aplica en la vida diaria?

  • Alimentación y consumo: Inicialmente, un postre muy dulce o una comida favorita pueden ser un gran placer, pero si se consumen en exceso y con frecuencia, pierden su atractivo y pueden incluso generar repulsión o problemas de salud, ilustrando cómo 'empalagan'.
  • Hábitos y ocio: Un videojuego o una serie de televisión pueden ser muy entretenidos al principio, pero jugar o ver durante horas todos los días puede convertirse en un vicio que termine por 'enfadar', causando aburrimiento, frustración o conflictos por descuidar otras responsabilidades.
  • Relaciones interpersonales: Incluso en una amistad o relación de pareja, conductas inicialmente toleradas o vistas con gracia (como un chiste recurrente o una actitud despreocupada), si se repiten en exceso sin variación, pueden convertirse en un 'vicio' que cansa y enfada a la otra persona.

¿Cuál es su origen?

Este proverbio tiene raíces en la sabiduría popular española y forma parte de un amplio corpus de refranes que promueven la prudencia, la templanza y la mesura. Su origen preciso es difícil de rastrear, pero refleja una filosofía de vida muy arraigada en la cultura mediterránea y clásica, que valora el equilibrio y advierte contra los excesos, resonando con ideas de pensadores como Aristóteles sobre la virtud como justo medio. Es un refrán de uso común en el ámbito hispanohablante.

Variaciones y refranes similares

  • Nada con exceso, todo con medida.
  • Lo bueno, si breve, dos veces bueno.