Todo amor tiene su gasto
En la paz se cuelga a los ladrones; en la guerra se les honra.
Caballo que llene las piernas, gallo que llene las manos, y mujer que llene los brazos.
El corazón que ama es siempre joven.
Si uno no entra en la guarida del tigre, ¿cómo podrá apoderarse de sus cachorros?
Unos nacieron para moler y otros para ser molidos.
Yo me quejaba que no tenía zapatos, hasta que me encontré a alguien que no tenía pies.
Si ofendes serás ofendido
Pregunta al hombre con experiencia, no al hombre con estudios.
Se cree el bizco rey entre los ciegos.
A ave de paso, cañazo.
Detenerse después de probar un poco algo.
Lentamente, lentamente, maduran hasta las bananas
La madre y la hija, usan la misma camisa: la de la madre y no la de la hija.
Una palabra deja caer una casa.
Pasar por alto el gran saco de los defectos propios y censurar el saquito de los defectos de otro.
El árbol no niega su sombra ni al leñador.
Para quien roba un reino, la gloria; para quien roba un burro, la horca.
Yegua cansada, prado halla.
Una vez en la llanura, incluso el tigre se ve a merced de un perro.
Haz bien, no te arrepientas, haz mal, te esperará a la vuelta de la esquina.
Quien siembra favores, cosecha rencores.
Criado y caballo, un año.
Suerte, y al toro.
Regalos, regalos, ¡a cuántos buenos hicisteis malos!.
Llevar y traer, de todo ha de haber.
De buen chaparrón, buen remojón.
Para el particular, paso regular. Para el contratista, vista. Para el Ayuntamiento, paso lento. Pa la Diputación, buena canción. Pal Estáu, echáu.
Si Dios hubiera querido prohibirnos el vino, las viñas serían amargas.
No pongas al ruin en zancos; que te escupirá desde lo alto.
Mientras comemos, ¡qué buenos semos!; cuando ayunamos, ¡qué mal andamos!.
Hacer de su capa un sayo.
A la par, es negar y tarde dar. A la tercera va la vencida.
Que Dios me libre de los listos, que de los tonto ya me libro yo
Se te vio el plumero. (Frase utilizada para los homosexuales, como para cualquiera que pretenda engañar).
Leña de romero y pan de panadera, la bordonería entera.
La mujer que de día calla por la noche manda.
El que al pedir abusa, a cambio recibe una excusa.
¡No nos mires, unete! (Transición española).
Indio que quiere ser criollo, al hoyo.
No por moreno es feo, es más hace crecer el deseo
Juncos aunados, por nadie quebrados.
La liebre que has de matar, cuesta abajo la has de echar.
No hace falta ver los pensamientos; basta mirar la expresión de los rostros.
De casa del abad, comer y llevar.
El sabio siempre quiere aprender; el ignorante siempre quiere enseñar.
Si te vieres en prosperidad, acuérdate de tu adversidad.
El valiente de palabras es muy ligero de pies.
La tinta más pobre de color vale más que la mejor memoria.
Tiempo al pez, que picará alguna vez.