En la tierra de los ciegos, se disputaban la corona un bizco y un tuerto.
Quien no cree en los santos, menos cree en espantos.
Estás más perdido que un juey bizco.
El que cree en mujer no cree en Dios.
En el país de ciegos, el tuerto es rey.
Cuando los ciegos guían, ¡ay de los que van detrás!.
A sordos y ciegos hace testigos el dinero.
Cuando guían los ciegos, ¡ay de los que van tras ellos!.
El tuerto es el rey en el mundo de los ciegos.
Oración de ciegos, mal rezada y peor pagada.
Jesucristo curó ciegos y leprosos; pero no bobos.
El labrador entre dos abogados, está como el pez entre dos gatos.