El sabio siempre quiere aprender; el ignorante siempre quiere enseñar.
Con dinero en el bolsillo se es inteligente, atractivo, y además se canta bien.
La felicidad da la vista a un ciego
La tinta más pobre de color vale más que la mejor memoria.
En toda casa hay muchas mudanzas.
Dar palos de ciego.
No sabrás quien es tu amigo antes de que se rompa el hielo
Más vale una cuchara de suerte que una olla de sabiduría.
Soy una parte de todo lo que he encontrado
Si el cura se resfría, hasta el monaguillo tose.
Más feliz que marica con dos culos.
Cuando Dios da la harina, el diablo se lleva la quilma.
Disfruta solo los placeres del momento.
Riña por San Juan, paz para todo el año.
A la de tres va la vencida.
El perro flaco todo es pulgas.
De cintura para arriba todos santos, y de cintura para abajo todos diablos.
Para un madrugador, uno que no duerma.
Barre la nuera, lo que ve la suegra.
Más tiran dos tetas que dos carretas.
Yerro es ir de caza sin perro.
Cada hombre deja sus huellas.
Es agua derramada.
El matrimonio es como el framboyán, primero vienen las flores y después vienen las vainas.
En la felicidad, el corazón se funde como la nieve en primavera
Mientras haya montes verdes, no hay por qué inquietarse por la leña.
Más vale salto de mata que ruego de hombres buenos.
El hijo que sale al padre, saca de duda a la madre.
No fíes ni porfíes, ni prometas lo incierto por lo cierto.
El primer grado de locura es creerse cuerdo, y el segundo proclamarlo.
Guerra avisada no mata soldado.
Cartas que deprisa se escribieron, mil disgustos dieron.
Al loco y al fraile, aire.
No compres cabra coja pensando que sanará; son las sanas y encojan, con que las cojas qué no harán.
El que llora su mal, no lo remedia
¿A un perdido, quién lo pierde?.
El agua lo lava todo excepto la mala fama.
En los labios del prudente hay sabiduría; en la espalda del falto de juicio, solo garrotazos.
Boca de verdades, cien enemistades.
De la risa al duelo un pelo.
A un fresco, un cuesco.
La mar que se parte, arroyos se hace.
Lo que es igual, no es trampa.
Quien te toca y se chupa los dedos, si te mueres, te comerá
Solo los verdaderos amigos nos dicen que tenemos la cara sucia.
Cántaro que mucho va a la fuente, alguna vez se rompe.
Santo que mea, maldito sea.
Sin trabajo no hay recompensa.
De queso, un pedazo, y que te dure todo el año.
Al padre, si fuere bueno, sírvele; y si malo, súfrele.