La zamarra y la vileza, al que se la aveza.
Tu colmenar no catar, hasta no vendimiar.
Cuando habla uno solo, todos escuchan, pero si hablan todos a la vez ¿quién escucha? Proverbio abisinio.
Cualquier sastre del campo, al del pueblo le hace un flu.
El que mal se maneja, despacio padece.
Afortunado el que vive tiempos tranquilos.
No es cierto que la gente deje de perseguir sus sueños porque envejece, más bien envejece cuando deja de perseguir sus sueños.
Donde hay pastor y ovejas, nunca faltan quejas.
A pájaro muerto, jaula abierta.
Quien mucho abarca, poco aprieta.
Muchas veces el que escarba lo que no querria entrada.
Ni mesa sin vino, ni sermón sin agustino.
Lo que promete con el vino, se olvida por el camino.
Cuando Marzo mayea, Mayo marcea.
El azul es extraído del índigo y es más azul (fuerte) que él.
Con una palabra se repara una deuda de 1000 nyang.
Alternativa: Mezcladas andan las cosas: junto a las ortigas nacen las rosas.
Oculta el bien que haces, imita al nilo que oculta su fuente.
El arroz es el nervio de la guerra.
El amo imprudente hace al mozo negligente.
Del sabio, poeta y loco, todos tenemos un poco.
Predicar en desierto, sermón perdido.
Hablando se entienden los blancos.
Buena Voluntad hace que el camino sea más corto.
Una vez un papel rompí y cien veces me arrepentí.
Quien mucho duerme, legañas tiene.
Consejos y muertos, se sabe su valor cuando pasó su tiempo.
Todos: mozos, viejos, reyes y pastores estamos sujetos a sentir amores.
Solo el ciego tantea en la oscuridad.
La suerte del gavilán, no es la misma del garrapatero.
Venga la alabanza que recibes de otra boca y nunca de la tuya
El corazón engaña a los viejos.
En casa del músico, todos saben cantar.
La adulación procura amigos, la verdad genera odio
Échale guindas al pavo.
El que desalaba la yegua, ése la merca.
A toda ley, boñiga de buey; y si es flaca, boñiga de vaca.
Incluso el día más largo tiene un final
Cojera de perro y lágrimas de mujer, no son de creer. (Variante: Cojera de perro y mal de mujer no hay que creer)
Ni moza de mesonero, ni saco de carbonero hay sin agujero.
¿Así que no te gusta la sopa?, dos platos.
Mientras comemos, ¡qué buenos semos!; cuando ayunamos, ¡qué mal andamos!.
El viejo por no poder y el mozo por no saber, dejan las cosas perder.
Quien una vez te engañó, no lo haga dos.
Una buena mañana hace buena la jornada.
A una cebolla ni siquiera el perro la huele.
Entre dos que se quieren con uno que coma basta [y ese que sea yo].
Gallo que no canta algo tiene en la garganta.
Desbarata hasta un balín.
La casta Susana, que enterró a tres maridos y aún le quedan ganas.