Al fraile mesurado, mírale de lejos y háblale de lado.
Donde hay duda hay libertad.
Tienen los que pobres son la desgracia del cabrito: o morir llegar a ser cabrón.
Ni con toda hambre al arca, ni con toda sed al cántaro.
Barba roja, mucho viento porta.
No digas de este agua no beberé ni este cura no es mi padre.
No cambio tu cacareo por tus huevos.
La hora más obscura es justo antes del amanecer.
Por San Antón, gallinita pon; y por la Candelaria, la buena y la mala.
Cada fracaso nos hace más listos.
El remiendo, bueno o malo, ha de ser del mismo paño.
Diez mil preguntas, son una pregunta. Si contestas una pregunta, desaparecen las diez mil.
Despacio y buena letra, dice el maestro en la escuela.
El que viejo se casa, mal lo pasa.
Es inútil buscar amigos fuera de casa si no se cuida y respeta a los propios padres
Dos negaciones afirman, pero tres confirman.
Acá o allá mira siempre con quien vas.
La liebre y la puta, en la senda la busca.
A las suegras, oírles la misa y sacarles el cuerpo.
El sueño quita el hambre.
Me lo contaron y lo olvidé. Lo vi y lo entendí. Lo hice y lo aprendí. (Confucio, 551-479 a. C.)
A donde vas bien. A donde más se tiene.
El que come y deja, dos veces pone la mesa.
La mariposa al posarse sobre la rama teme romperla.
Las penas no matan, pero rematan.
Porque un borrico te dé una coz, ¿vas tú a darle dos?.
El momento elegido por el azar vale siempre más que el momento elegido por nosotros mismos.
Ay, Jesús, que el rosario de mi compadre no tiene cruz.
Quien a solas se aconseja, a solas se remesa.
Lo que llena el ojo, llena el corazón.
Oír campanas y no saber dónde.
Ni quito ni pongo rey.
Racimo corto, vendimia larga.
En las cosas del corazón, no manda uno, mandan dos.
A caballo regalado, no se le ve colmillo.
Ida por ida, ir por ir, más vale a la taberna que a la botica.
Vivir de fiado es la manera de pagar el doble.
Cuando el sabio llerra, el necio se alegra.
Cree en Dios pero amarra los camellos.
Cada vez que uno ríe quita un clavo del ataúd
Haz lo que el cura dice y no hagas lo que el hace.
Porotos a medio día y a la noche porotos, mala comida y mala cena.
En un altar deteriorado no se prenden velas.
En casa llena el loco no se apena.
Líbreme Dios de moza adivina y de mujer latina.
Donde comen cuatro comen cinco.
El rocín, para polvo; la mula, para lodo; el mulo, para todo.
Tres cosas hay que matan al hombre: putas, juegos y medias noches.
La abeja de todas las flores se aprovecha.
A olla que hierve ninguna mosca se atreve.