Llegado el carro al pie de la montaña , se encontrará infaliblemente el camino.
Quien ha disfrutado de lo mejor del amor no se conforma ya con el resto
Nunca pares donde haya perros flacos.
Nadie tira piedras a su propio tejado.
Cuando el gato esta ausente, los ratones se divierten.
Cada puerta va bien en su quicio, y cada uno en su oficio.
Fía solo en dos: en ti y en Dios.
Las noticias malas tienen alas.
Deseando bienes y aguantando males, pasan la vida los mortales.
La olla en el sonar, y el hombre en el hablar.
Miraste a la luna pero te caíste en el arroyo.
La cama es buena cosa: quien no puede dormir, reposa.
¡Oh, si volasen las horas del pesar como las del placer suelen volar!.
Los ojos todo lo ven, y a sí mismos no se ven.
Sabio en latín y tonto en castellano.
Quiero demasiado a Dios para tener miedo al diablo
El que mea y no pee, es como el que va a la escuela y no lee.
Hablar bajo y obrar alto.
No tires piedras sobre tu tejado.
Al amigo y al caballo, no hay que cansarlos.
Todos su cruz llevan, unos a rastras y otros a cuestas.
El harto no se acuerda del ayuno.
Más mueren de hartos que de faltos.
Barriga llena, no cree en hambre ajena.
Entre suegra y cuñado, sale el nieto abogado.
Uva a uva llenaba la vieja la cuba.
No temas de ser lento, teme solo a detenerte.
En esta feria has de ser o mercancía o mercader.
No hay que conejear sin perros.
El que a los suyos se parece, honra merece.
La escama de los besugos puede ser nuestro verdugo.
No temas avanzar lentamente, teme detenerte.
Bolsillo vacío, trapo le digo.
El agua hace flotar el barco, pero también puede hundirlo.
Tras el buen comer, ajo.
Amor irresoluto, mucha flor y poco fruto.
La adoración es una admiración trascendental
Limosnero y con garrote.
Si no sabes dónde vas, al menos debes saber de dónde vienes.
Debajo de mi capa, mate al Rey.
Después del gusto, que venga el susto.
Si lo piensas, decídelo. Si lo decidiste, no lo pienses.
A la larga, el galgo a la liebre mata.
Lancha La no pasa en balde.
Para ser buen viejo hay que haber sido buen joven.
Borriquillo moruno, vivo cual ninguno.
De desagradecidos está el infierno henchido.
Por San Blas, el besugo atrás.
El Papa y el campesino unidos saben más que el Papa solo.
Cuando el gran señor pasa, el campesino sabio hace una gran reverencia y silenciosamente se echa un pedo.