El Papa y el campesino unidos saben más que el Papa solo.
En los meses de erre, en piedra no te sientes.
Saber cuántas son cinco.
Por San Blas, el besugo atrás.
Eres de la ley del tordo, las patas flacas y el culo gordo.
Toma y daca.
Hablar a tiempo requiere tiento.
Ser desagradecido es de mal nacidos.
Un hombre sin calzoncillos es el animal mas indefenso del mundo.
Hábito malo, tarde es dejarlo.
Avaricia de tío, hacha de sobrino.
El amor y el reinar, nunca admiten compañía.
Por mi dinero entro y salgo, luzco y valgo.
La rubia de la panadera, que con el calor del horno se quiere poner morena.
El que da dinero manda y el que no de pendejo anda.
Como quiera que te pongas siempre tienes que llorar.
Al perro que es traicionero, no le vuelvas el trasero.
Quien muere, ni cobra, ni paga, ni debe.
A la que uno no contenta, no bastan dos ni cincuenta.
Ningún hombre vale más que otro si no hace más que otro
El pobre puede morir; lo que no puede es estar enfermo.
Los ajos en Navidad, ni ácidos sin por sembrar.
El árbol más fuerte y frondoso vive de lo que tiene debajo.
Los placeres más dulces no están exentos de dolor
No hay mandado como el que hace el mismo amo.
El hombre reina y la mujer gobierna.
Cree lo que vieres y no lo que oyeres.
Que la haga el que la deshizo.
Después de ir a discoteca, rependejo quien no peca.
Bonete y almete hacen casas de copete.
Al amor, como a una cerámica, cuando se rompe, aunque se reconstruya, se le conocen las cicatrices.
El que fía, o pierde o porfía.
Más vale fortuna en tierra que bonanza por la mar.
Las cortinas de una alcoba son como las de un tribunal, y la cama de marfil es parecida a una cárcel
Fiebre cuartana no hace jamás sonar campana.
Oír, ver y callar, para en paz estar.
Cuando menos lo piensa el guapo, le sale la jaca jaco.
En Febrero, el loco, ningún día se parece a otro.
Reniego del árbol que ha de dar el fruto a palos.
La fortuna es un montoncillo de arena: un viento la trae y otro se la lleva.
El pescado y el huésped, a los tres días hieden.
Alcalde tonto, sentencia pronto.
Despacito y buena letra.
Cuando llueve y hace sol, andan las meigas por Ferrol.
La ventura de la barca, la mocedad trabajada y a la vejez quemada.
La fantasía es la droga de la mente
Hace la misma falta aquí que los perros en misa.
A más años, más desengaños.
Amor y guerra tienen batallas y sorpresas.
El día nunca retrocede de nuevo.