Toma y daca.
Duelos me hicieron negra, que yo blanca era.
Saber cuántas son cinco.
Chica centella gran fuego engendra.
Al perro que es traicionero, no le vuelvas el trasero.
Hábito malo, tarde es dejarlo.
Eres de la ley del tordo, las patas flacas y el culo gordo.
La rubia de la panadera, que con el calor del horno se quiere poner morena.
Un hombre sin calzoncillos es el animal mas indefenso del mundo.
Como quiera que te pongas siempre tienes que llorar.
Ser desagradecido es de mal nacidos.
En los meses de erre, en piedra no te sientes.
El árbol más fuerte y frondoso vive de lo que tiene debajo.
Avaricia de tío, hacha de sobrino.
El que da dinero manda y el que no de pendejo anda.
Hablar a tiempo requiere tiento.
El amor y el reinar, nunca admiten compañía.
Quien muere, ni cobra, ni paga, ni debe.
Por mi dinero entro y salgo, luzco y valgo.
Los ajos en Navidad, ni ácidos sin por sembrar.
El pobre puede morir; lo que no puede es estar enfermo.
A la que uno no contenta, no bastan dos ni cincuenta.
Que la haga el que la deshizo.
Después de ir a discoteca, rependejo quien no peca.
Ningún hombre vale más que otro si no hace más que otro
Bonete y almete hacen casas de copete.
El hombre reina y la mujer gobierna.
Cree lo que vieres y no lo que oyeres.
Cuando menos lo piensa el guapo, le sale la jaca jaco.
Más vale fortuna en tierra que bonanza por la mar.
Los placeres más dulces no están exentos de dolor
Oír, ver y callar, para en paz estar.
Reniego del árbol que ha de dar el fruto a palos.
El que fía, o pierde o porfía.
No hay mandado como el que hace el mismo amo.
El pescado y el huésped, a los tres días hieden.
Fiebre cuartana no hace jamás sonar campana.
Cuando llueve y hace sol, andan las meigas por Ferrol.
Al amor, como a una cerámica, cuando se rompe, aunque se reconstruya, se le conocen las cicatrices.
Las cortinas de una alcoba son como las de un tribunal, y la cama de marfil es parecida a una cárcel
La fortuna es un montoncillo de arena: un viento la trae y otro se la lleva.
En Febrero, el loco, ningún día se parece a otro.
Quien anda con lobos a aullar aprende.
No hay que hacerle ruido al chicharrón.
Hace la misma falta aquí que los perros en misa.
Despacito y buena letra.
Alcalde tonto, sentencia pronto.
La ventura de la barca, la mocedad trabajada y a la vejez quemada.
Un perro no entra en una casa donde hay hambre.
El día nunca retrocede de nuevo.