Aquí hay mucho cacique y poco indio.
En el llano como quiere el amo, en la cuesta como quiere la bestias.
Me traen por la calle de la amargura.
El que madruga, encuentra todo cerrado.
Ni en invierno ni en verano, dejes la manta en casa del amo.
Cada uno arrima el ascua a su sardina.
Si quieras que la gente se ría, cuenta tus penas María.
El hijo del asno dos veces rebuzna al día.
Entre bueyes no hay cornadas.
A consejo ido, consejo venido.
Hijos chicos, chicos dolores; hijos mayores, grandes dolores.
Cambio de costumes, gran pesadumbre.
De prometer a dar, hay unas lenguas de mal andar.
Quien a decir agrias verdades se pone, agrias verdades oye.
La casa es chica, pero el corazón es grande.
Alabanzas y regalos, malos tratos.
Juego y bebida, casa perdida.
Del ahogado, el sombrero.
El agua corre, la arena queda; el dinero va, la bolsa queda; el hombre muere, el nombre queda.
Avanza, avanza; que la juventud no se cansa!
Propagación mear no espuma.
En vino y en moro, no pongas tu tesoro.
Otro gallo le cantara.
Acabar como el Rosario de la Aurora.
Ojos que no ven, gallinas al saco.
Tabaco, vino y mujer, echan al hombre a perder.
Cuando se vuelven las tornas, medio mundo se trastorna.
Panal de miel las palabras amables, dulzura para el alma y medicina para el cuerpo.
Con salchichón, siempre es ocasión.
La aguja viste a los demás y permanece desnuda.
Cabra que tira al monte, no hay cabrero que la guarde.
Niebla en la sierra, agua en la tierra.
Las palabras son como las hojas, cuando más abundan poco frutos hay entre ellas.
Al fraile y al puerco, mostradle una vez la casa que el se vendrá luego.
De Segovia, ni el aire ni la novia.
El amor refresca como el rocío
Cómo será la laguna, que el chancho la cruza al trote.
Unos por otros, la casa sin barrer.
O todos hijos de Dios o todos hijos del diablo.
Entre gavilla y gavilla, hambre amarilla.
Carta echada, no puede ser retirada.
Llegar al humo de las velas.
Una sola vez no es costumbre.
Lo que viene deprisa, pronto se va.
Donde nada nos deben, buenos son cinco dineros.
Cuídate del perro que no ladra y del agua mansa.
Faltará la madre al hijo, pero no la niebla al granizo.
Las estaciones construyen una fortaleza y la derruyen
El que en verano no trilla, en invierno no come.
Al queso y a la mujer, de vez en vez.