Reniego de la viña que torna a ser majuelo.
Para la mi santiguada, que de donde vino el asno venga la albarda.
Mándame las flores cuando aún pueda olerlas.
Al cabo de un año, las mañas de su amo.
Ruego de Rey, mandato es.
Putas viejas, al mercado, que ya el pie se ha despertado.
El viejo en su tierra y el mozo en la ajena miente de igual manera.
Sauquera en flor, perdigacho en amor.
Sin plumas y cacareando, como el gallo de Morón.
Pan de hoy, carne de ayer y vino de antaño y vivirás sano.
Vanidad humana, pompa vana: humo hoy y polvo mañana.
Tres son las velas que disipan la oscuridad: la verdad, el conocimiento y las leyes de la naturaleza.
El pollo de enero, debajo de las alas trae el dinero.
Paso de oso, diente de lobo y de vez en cuando hacerse el bobo.
A los quince, los que quise; a los veinte, con el que diga la gente; a los treinta, el primero que se presenta.
Que no te preocupe de quién es la casa que se quema mientras puedas calentarte con las llamas
Hay tres cosas que no se pueden ocultar: el humo, el amor y un camellero con su camello por el desierto.
Donde hay querer, todo se hace bien.
Estar como caimán en boca de caño.
Muertos los piojos por hacer Columpio.
Hay quien no ve su camino.
En carnaval todo pasa, hasta los novios a las casas.
Oir a todos, creer a pocos.
Por San Fermín, el calor no tiene fin.
Cabellos y problemas no faltan nunca.
Cantando y cantando, las penas se van aliviando.
Desdichas y caminos hacen amigos.
Más vale una mala boda que un buen entierro.
Del tiempo y de mujeres, lo que vieres.
Los locos a la guerra, los cuerdos en su tierra.
Hombre prevenido vale por dos.
Y vuelta la burra al trigo.
El que a mi casa no viene, de la suya me despide.
Cuando los calvos mueren, la nostalgia los convierte en cabezas rizadas.
La mujer buena es a la vez perlas, plata y oro ¿Dónde se encuentra ese tesoro?
No hay mejor vecina que tu cocina.
De chicos es el temer y de grandes el atrever.
¡Ay de la casa donde no se hila!.
Romería de cerca, mucho vino y poca cera.
El mal trago pasarlo pronto.
A la mesa, de los primeros; al trabajo, de los postreros.
Las tres ges de quien sabe ser amo de su casa: ganar, gastar y guardar.
Nos vengamos de una vileza cometiendo otra
Otro día amanecerá y buen tiempo hará.
Todos llaman a la puerta de aquel que llama a todas las puertas
A cántaro roto, otro al puesto.
No hay cuesta arriba sin cuesta abajo.
Lo pasado ha huido, lo que esperas esta ausente, pero el presente es tuyo.
Cuando en Mayo hay lodo, no se pierde todo.
De donde no hay pan hasta los perros se van.