El diecisiete de enero piden por sus animales desde el pastor al yuntero.
Ni de mujer de otro, ni coces de potro.
A dineros dados, brazos quebrados.
En guerra los estados, los libros cerrados.
Todo lo que se come, vino quiere; el agua, para las ranas y los peces.
A fuego y a boda va la aldea toda.
El temor de la guerra madura en cualquier tierra
Las gallinas de arriba cagan a las de abajo.
Alábate pollo que mañana serás gallo.
De la esperanza vive el cautivo.
Las palabras son las hojas, los actos son los frutos.
Burlas suaves traen burlas graves.
Malas nuevas, como el rayo llegan.
Lo que hay en España, es de los españoles.
Cuando te convida el tabernero, te convida con tu dinero.
Castillos muy altos vienen de repente al suelo.
Fea y con dote, trae a muchos en el bote.
Cuando el vil enriquece, no conoce hermano ni pariente.
De dos que pleitan, otros se aprovechan.
Cuando el grajo vuela bajo, hace un frío del carajo; y cuando vuela a trampicones, hace un frío de cojones.
De la carta al timón, al revés la corrección.
Adiós señora alcaldesa, que me llevo el reloj y las pesas.
Cada paso que da el zorro le acerca más a la peletería.
Bella o fea que sea, no la tengas jamás en compañía.
Recordar es desandar, y lo que antes se vivió, volverlo a contemplar.
Quien se venga encontrará la venganza de los dioses
A buenas horas, mangas verdes
Si tiene remedio,¿ por qué te quejas? Si no tiene remedio, ¿por qué te quejas?
No se va más lejos cuando se cambia de camino todos los días.
Tres españoles, cuatro opiniones.
Aunque digas y no hagas, haz y no digas.
Al conejo y al villano, despedazarlo con la mano.
Son como dos jueyes en la misma cueva.
Bendito sea San Bruno, que da ciento por uno.
Quien hace un cesto hace ciento, si le dan mimbres y tiempo.
En Agosto trilla el perezoso.
Entre bodas, fiestas y meriendas, ¿quién cuidará tu hacienda?.
A San Simón y San Judas, dulces son las uvas.
Mientras mi vecina sea boba, ¿quién me manda comprar escoba?.
Reflexionar tres veces antes de obrar.
Todo lo prieto no es morcilla.
Suegra y nuera, no hay peor parentela.
Padre no tuviste, madre no temiste; hijo, diablo te hiciste.
Burgos, ciudad sin cuestas y si hay alguna se le ponen escaleras.
Escucha el sonido del río y obtendrás una trucha.
Antes de pedir dinero prestado a un amigo, decida cual de las dos cosas necesita más.
Hijos chicos, chicos dolores; hijos mayores, grandes dolores.
Santa tú y santo yo, el diablo nos juntó.
Si no sabes a donde vas, regresa para saber de donde vienes.
Me lo contaron y lo olvidé. Lo vi y lo entendí. Lo hice y lo aprendí. (Confucio, 551-479 a. C.)