Santa tú y santo yo, el diablo nos juntó.
Antes de pedir dinero prestado a un amigo, decida cual de las dos cosas necesita más.
No se muere dos veces si no se escapa de la muerte una vez.
Quien vende barato vende doblado.
No por mucho madrugar amanece más temprano.
Todo tiene su precio, pero hay precios que no merece la pena pagar.
El mundo es de los audaces.
Aun el león se defiende de las moscas.
¡Ay, caderas hartas de parir, y ninguna de mi marido malogrado!.
Al viejo y al olivar, lo que se les pueda sacar.
Hijos chicos, chicos dolores; hijos mayores, grandes dolores.
Quien te quiere, te aporrea.
El humo al suelo, agua en el cielo.
Afortunado el que vive tiempos tranquilos.
Desventuras y penas, a nadie le importan las ajenas.
Nadie se baña dos veces en el mismo río, pues siempre es otro río y otra persona.
Casado a los cincuenta, no llegarás a los sesenta.
El que va a la romería, se arrepiente todo el día.
En un altar deteriorado no se prenden velas.
Oficio ajeno, dinero cuesta.
Un barco pequeño debe mantenerse cerca de la orilla; los más grandes pueden aventurarse mar adentro.
Confesión hecha, penitencia espera.
El sol siempre reluce.
Por tu ley, y por tu rey, y por tu grey, y por lo tuyo morirás.
La adulación procura amigos, la verdad genera odio
Quien te conocio ciruelo y ahora te ve guindo.
El que al amigo desea gran prosperidad, desea se deshaga la amistad.
Cree el político que los demás son de su misma condición.
El silencio es el muro que rodea la sabiduría.
Los vicios no necesitan maestro.
El que mucho abarca, poco acaba.
Salir del fuego para caer a las brasas.
La vejez empieza cuando los recuerdos pesan más que las esperanzas.
A la hija, tápala la rendija.
Por San Clemente, alza la tierra y tapa la simiente.
Perro que ladra no muerde. (Mientras ladra)
La liebre que se te ha de ir, cuesta arriba la has de ver ir.
Haz la noche, noche y el día, día y vivirás con alegría.
Mucho Madruga el que una cartera que encontró; pero más Madruga el que la perdió.
Quien siembra, siega.
Un buen libro es un tesoro: cada hoja, un pan de oro.
El día que te cases salen tus faltas y el día que te mueras, tus alabanzas.
Para Santa Teresa, rosa en la mesa.
En amores: Corazones y en Empedradas: Zapatos.
Más vale un hoy que diez mañanas.
Los gitanos no quieren a sus hijos con buenos principios.
Indio con puro, ladrón seguro.
Año bisiesto, ni viña ni huerto.
Zanahorias, no; cosas que unten la barba quiero yo.
Por mi dinero entro y salgo, luzco y valgo.