Quien dice su secreto, de libre que era se hace siervo.
A fortuna adversa no hay casa enhiesta.
¿Cómo hay que vivir al lado de la gente? ¿Obra desconsideradamente, vive, el que sostiene y eleva a los hombres?
Estoy como la tamalera, que me va más, que me va mal; pero como del tamal.
Con un bocado de trigo y otro del prado, saca mi maridito gordo el ganado.
Si quieres saber como es tu amigo, túmbate al borde de un camino y simula que estás borracho.
Tronar como un arpa vieja.
La casta Susana, que enterró a tres maridos y aún le quedan ganas.
Hay un momento para cada cosa. Un día de viento no es adecuado para construir tejados.
Ni con toda hambre al arca, ni con toda sed al cántaro.
Cada cual es hijo de sus obras.
El victorioso tiene muchos amigos; el vencido, buenos amigos.
Cuando se es rico, siempre se baila bien.
A su costa aprende el necio, y a costa del necio el cuerdo.
Ora como si todo dependiera de Dios; pero trabaja como si todo dependiera del hombre.
Rey serás si hicieres derecho, indigno de ser rey si hicieres tuerto.
Hay que tomar el toro por las astas.
Bocadito regular, que se pueda rodear.
Ayer putas y hoy comadres.
Dos cojos nunca se miran con buenos ojos; y dos bizcos, con más motivo.
El que de mozo no corre su caballo, lo corre de casado.
Las palabras solo son buenas cuando van acompañadas de las obras.
Consejos en amores nunca recibas, y menos cuando vienen de las amigas.
Quien adama a la doncella, el alma trae en pena.
Guardaré hoy que puedo; que quizás mañana no mueva un dedo.
Casa propia es un tesoro que no es pagado con oro.
El futuro brota del presente, que tiene su semilla en el pasado.
Dios nos ha creado hermanos pero nos ha dado monederos separados.
En casa con hombres y sin vino, todo anda mohíno.
El que hambre tiene, en tortillas piensa.
Más es fuerte el amor y más se siente dolor
Caldo de gallina, a los muertos resucita.
Septiembre el vendimiador, corta los racimos de dos en dos.
Escucha tu corazón... que sabe.
Pasar de largo te conviene en lo que ni te va ni te viene.
Un hormiguero puede causar el derrumbamiento de un dique de mil li.
Los falsos amigos y las deudas, siempre llegan sonriendo.
Aquél es buen día, cuando la sartén chilla.
Si quieres ser estimada no te roces con cualquiera, que la fruta mayugada se pudre y no hay quien la quiera.
Cuando naciste tú llorabas y todos alrededor sonreían. Vive la vida de modo que cuando mueras tu sonrias y todos alrededor lloren.
Aramos, dijo la mosca al buey.
El ingrato por un favor, coces cuatro.
Haciendo de sobrino quematela al fuego y llevatela al rio.
La belleza es de índole caduca; una sola estación y desaparece
A mala leña un buen brazado.
Tierra, cuanta veas, casa, en la que quepas.
Campo abandonado, fuego proclamado.
El que trabajando se hizo rico, vivió pobre y murió rico.
Dí lo que quieres, que yo no estoy en casa.
De las palabras, no el sonido sino el sentido.