Tres cosas echan al hombre de su casa: El humo, el frio y la mala esposa.
No hay caldo que no se enfríe.
A todos los tontos se les aparece la Virgen.
Burlas pesadas, ni para viejas ni para casadas.
El sexo nos hace perder la cabeza
Cuando llueve y hace frío , hace la vieja su vestido.
Lobo con piel de cordero, es que sufre la cuesta de enero.
Ten que dar, y el culo te vendrán a Besar.
Más bien libre en el extranjero que ser un esclavo de regreso en casa.
Ayunen los santos, que no tienen tripas.
La casa compuesta, la muerte a la puerta.
No puedes poner maíz en una canasta con huecos.
Caldera observada no hierve jamás.
Perro que no anda no encuentra hueso.
Al que da y quita le sale una jorobita.
Juramentos de amor se los lleva el viento.
Felicidad de hoy, dolor de mañana
Dios hace lo que quiere, y el hombre, lo que puede.
Valentón y rufián, allá se van.
Trece morcillas tiene un cerdo, ni te las doy ni te las cuento.
Cuando el guardián juega a los naipes, ¿qué harán los frailes?.
No quieras nunca buenos comienzos.
Mejor una palabra que serene a quien la escucha que mil versos absurdos.
A cuenta de los gitanos hurtan muchos castellanos.
Con putas y frailes ni camines ni andes.
Las bendiciones nunca vienen en pares, y los infortunios nunca vienen solos.
Berza vuelta a calentar y mujer vuelta a casar, al diablo se le pueden dar.
Demasiada alegría es dolorosa
El que da, no debe volver a acordarse, pero el que recibe, nunca debe olvidar.
La nuera barre para que la suegra no ladre.
Quien anda en malos pasos, en uno quedará atascado.
Alzada en Abril y binada en Mayo, cedacico para otro año.
Nunca habéis oído decir un refrán bien verdadero: quien más sirve en este mundo el que tiene más dinero.
Los hijos de mis hijas, mis nietos serán; los hijos de mis hijos, en duda estarán.
Si sale con barbas, San Antón y si no, la Purísima Concepción.
El arbolito desde chiquito.
Los señores hablan de cosas, los criados de personas.
No hay mejor beleño que el buen sueño.
El orgullo y la pobreza están hechos de una pieza.
Para olvidar un querer, tres meses de no ver.
Nada abriga mejor que el calor de una sonrisa.
Padre no tuviste, madre no temiste; hijo, diablo te hiciste.
Rico que ha sido pobre, corazón de cobre.
De puta vieja y de tabernero nuevo, guárdenos Dios.
Abre la puerta a la pereza y entraren tu casa la pobreza.
Ni casa en dos lugares, ni paja en dos pajares.
La tonsura el padre se las deja a los hijos.
El mirón mirar, pero sin chistar.
No hay más chinche que la manta llena.
Buena vida, arrugas tiene.