Abad de aldea, mucho canta y poco medra.
Éste cree que vengo de arriar pijijes.
Pan de mi alforja, como el no me falte, todo me sobra.
Cada loco con su tema y cada cuerdo con su apotema.
Quien baila, de boda en boda se anda.
Si guardo una ramita en mi corazón, el pájaro cantor vendrá hacia mí.
De padres cantores, hijos jilgueros.
Caminito comenzado, es medio andado.
Dios no se queja, mas lo suyo no lo deja.
Ovejas de una puta, carneros de un ladrón, bien haya quien os guarda, mal haya cuyo sois.
El padre para castigar y la madre para tapar.
Alegría, belleza cría.
Las botas del diablo no hacen ruido.
Dichosos mis bienes, que remedian mis males.
El santo ausente, vela no tiene.
Casa de tierra, caballo de hierba, amigo de verba, todo es mierda.
Beber aquí, beber allí, a la noche borrachín.
Mal se conciertan dos pobres en una puerta.
Alma sin amor, flor sin olor.
Cuando el invierno primaverea, la primavera invernea.
Quien sabe, sabe.
Dentro del cielo tú forjas tu designio. Lo decretarás: ¿acaso te hastíes y aquí nos escondas tu fama y tu gloria en la tierra? ¿Qué es lo que decretas?
El árbol permanece aunque desaparezca la mano que lo ha plantado.
Dar una en el clavo y ciento en la herradura.
Una alcachofa se pela hoja por hoja.
Rostro, del fuego; piernas, del río; y del pecho aparta el frío.
En paellas y en culos, cada uno tenemos uno.
En el menguante de enero, corta tu madero.
El pez y el cochino, la vida en agua y la muerte en vino.
Uno trabajando y cuatro mirando, el caminos está arreglado.
El que ve el cielo en el agua ve los peces en los árboles.
Cochino matado, invierno solucionado.
En la casa del cura, siempre reina la ventura.
A la ramera y al juglar, a la vejez les viene el mal.
Quien convida al cantinero, o está borracho o no tiene dinero.
Una canción tan selecta que solo muy poca gente puede participar en el coro.
si bebes el agua, sigue la costumbre.
Casa oscura, candela cuesta.
Por San Andrés, corderillos tres.
¡Cuándo, más cuándo, llevará cerezas el cardo!.
Al que le gusta el chicharron, con ver el coche suspira.
Achaques el jueves, para no ayunar el viernes.
Cada malo tiene su peor.
Año de brevas, nunca lo veas.
No existe felicidad sobre la tierra que no lleve su contrapeso de desgracias
Vaca ladrona no olvida el portillo.
Ama a quien te ama, responde al que ama.
El viento que el marinero quiere no sopla siempre.
Mujeres y avellana, muchas salen vanas.
Al amigo reconciliado, con un ojo abierto y el otro cerrado.