Caer está permitido. ¡Levantarse es obligatorio!.
¡Oh!, Virgen del buen consejo, ayúdale al más pendejo.
El hombre acucioso y fuerte. no confía Solo en la suerte.
Todo hombre que quiera mentir, gran memoria debe tener.
Bien ora quien bien obra.
A hombre de dos caras, rayo que lo parta.
A nadie le duele la cabeza cuando consuela a otro.
Juego que tiene revancha, no hay que tenerle miedo.
El dragón inmóvil en las aguas profundas se convierte en presa de los cangrejos.
Antes es la obligación que la devoción.
Los pájaros más bellos están enjaulados
Los defectos son como los olores: los nota más la persona de al lado que el que los lleva
El que se enoja pierde.
La Ley del Talión, ojo por ojo y diente por diente.
Donde va el mar, que vayan las arenas.
Nunca cages mas de lo que comes.
Soltero maduro, maricón seguro.
De ese infierno no salen chispas.
La mejor carga que puede llevar un hombre es demasiado sentido común; la peor, demasiada bebida.
Burlas que son veras, otro las quiera.
Con palabras y más palabras no se llena la media fanega.
Hacer una tempestad en un vaso de agua.
Ser pobre y rico en un día, milagro es de santa Lotería.
Fue por lana y salió trasquilado.
Cuando llega la noche, el miedo se tiende a la puerta, y cuando llega el día, se marcha a las colinas.
La generación anterior planta árboles y la posterior se cobija a su sombra.
Al terco, dale dos higas pero no lo contradigas.
Hay que masticar las palabras más que un pedazo de pan.
Oír al gallo cantar y no saber en que muladar.
La mejor fraternidad es la desgracia.
Castigo de uno, escarmiento de muchos.
Decir y hacer dos cosas suelen ser.
El que es perico donde quiera es verde.
A consejo ido, consejo venido.
Quien virtudes siembra, fama siega.
Ante la desgracia y el dolor, ten un poco de gracia y humor.
La noche es capa de pecadores.
El perro viejo no ladra sin razón.
La mujer compuesta grita al marido de otra puerta.
Lo vergonzoso no es no saber, sino no aprender.
De lo que ganes, nunca te ufanes; y de lo que pierdes, ni lo recuerdes.
Haz bien, no te arrepientas, haz mal, te esperará a la vuelta de la esquina.
De lo sublime a lo ridículo no hay más que un paso.
Si no tapas los agujeros, tendrás que reconstruir las paredes.
El que da, recibe.
Casóse con gata por amor a la plata, gastóse la plata, quedóse la gata.
Mal puede cumplir el pobre con la palabra dada.
Un perro sabe donde se tira comida.
Pídeles consejos a los viejos y a los jóvenes, pero sigue tu propio sentido común.
Abajo está lo bueno, dice la colmena al colmenero.