Si das una gota recibirás a cambio una fuente.
Nadie busca a otros en el horno si no ha estado allí él mismo
El hombre acucioso y fuerte. no confía Solo en la suerte.
El dragón inmóvil en las aguas profundas se convierte en presa de los cangrejos.
Todo hombre que quiera mentir, gran memoria debe tener.
Antes es la obligación que la devoción.
Bien ora quien bien obra.
Los pájaros más bellos están enjaulados
A hombre de dos caras, rayo que lo parta.
A nadie le duele la cabeza cuando consuela a otro.
Juego que tiene revancha, no hay que tenerle miedo.
La Ley del Talión, ojo por ojo y diente por diente.
La mejor carga que puede llevar un hombre es demasiado sentido común; la peor, demasiada bebida.
Nunca cages mas de lo que comes.
Los defectos son como los olores: los nota más la persona de al lado que el que los lleva
Soltero maduro, maricón seguro.
De ese infierno no salen chispas.
El que se enoja pierde.
Donde va el mar, que vayan las arenas.
Fue por lana y salió trasquilado.
Ser pobre y rico en un día, milagro es de santa Lotería.
Oír al gallo cantar y no saber en que muladar.
Burlas que son veras, otro las quiera.
La mejor fraternidad es la desgracia.
Con palabras y más palabras no se llena la media fanega.
La generación anterior planta árboles y la posterior se cobija a su sombra.
Hacer una tempestad en un vaso de agua.
Castigo de uno, escarmiento de muchos.
Al terco, dale dos higas pero no lo contradigas.
Hay que masticar las palabras más que un pedazo de pan.
Cuando llega la noche, el miedo se tiende a la puerta, y cuando llega el día, se marcha a las colinas.
Decir y hacer dos cosas suelen ser.
Ante la desgracia y el dolor, ten un poco de gracia y humor.
El perro viejo no ladra sin razón.
Quien virtudes siembra, fama siega.
La noche es capa de pecadores.
El que es perico donde quiera es verde.
A consejo ido, consejo venido.
Lo vergonzoso no es no saber, sino no aprender.
Haz bien, no te arrepientas, haz mal, te esperará a la vuelta de la esquina.
De lo que ganes, nunca te ufanes; y de lo que pierdes, ni lo recuerdes.
La mujer compuesta grita al marido de otra puerta.
De lo sublime a lo ridículo no hay más que un paso.
El que da, recibe.
Mal puede cumplir el pobre con la palabra dada.
Abajo está lo bueno, dice la colmena al colmenero.
Un perro sabe donde se tira comida.
Pídeles consejos a los viejos y a los jóvenes, pero sigue tu propio sentido común.
Casóse con gata por amor a la plata, gastóse la plata, quedóse la gata.
Si no tapas los agujeros, tendrás que reconstruir las paredes.