Ojo que no ve, hombre que no cree.
Cuando el gato no está, los ratones hacen fiesta.
De morir hay mil modos; de nacer uno solo.
El que tiene padrino es el que se bautiza.
El amor es ciego y el matrimonio devuelve la vista.
Por carne, vino y pan, deja cuantos manjares han.
A tu hijo dale oficio, que el ocio es padre del vicio.
Desear lo mejor, recelar lo peor y tomar lo que viniere.
Toda virtud está siempre entre dos vicios
Quien se refugia debajo de hoja, dos veces se moja.
Siempre que haya en este mundo amigos íntimos, estarán tan cerca como simples vecinos aunque se encuentren en los confines más remotos.
El que de joven corre, de viejo trota.
Las únicas cuerdas que producen libertad son aquellas de las que surge música.
El arco al poniente, desunce los bueyes y vente.
Si tú entiendes, las cosas son como son; si tú no entiendes, las cosas son tal como son.
El carro no avanza si no se engrasan las ruedas
La venganza es un plato para tomar frío.
Un consejo sin ayuda es como un cuerpo sin alma
Reza, pero no dejes de remar.
Sin harina no se camina.
Ni el tiempo ni la marea esperan por nadie.
La mitad de la alegría reside en hablar de ella.
No hay que pensar que porque los sapos brincan son de hule.
De riqueza y santidad, la mitad de la mitad.
Cántaro roto para tiesto vale.
El juego pone a prueba el oro, y el oro pone a prueba el juicio.
El sabio no dice lo que sabe y el necio no sabe lo que dice.
Está permitido, en tiempo de peligro, andar con el diablo hasta haber atravesaado el puente.
Tu secreto debe pasar a ser parte de tu sangre.
Con firme voluntad se llega al triunfo.
Quien tenga coraje, que no se rebaje.
A la lengua y la serpiente hay que temerles.
Echando a perder se aprende.
Cuando el ventero está en la puerta, el diablo está en la venta.
Que el amor no imite las fuertes olas, numerosas pero efímeras; sea en cambio como el agua escondida bajo la arena: parece imposible encontrarla y se la encuentra
Por bueno que sea un caballo, necesita espuelas.
Quien bien te quiere te hará llorar; quien mal, reír y cantar.
Cuando el genio apunta a la Luna, el tonto se queda mirando al dedo.
De la mujer el consejo apresurado, del hombre el postrero y mesurado.
No se disparan flechas a una cara sonriente.
A veces la hoja se hunde pero la piedra flota.
Quien castiga con ira, más se venga que castiga.
Un corazón tranquilo es la vida del cuerpo
Es ley la que quiere el rey.
Quien abono echa, tendrá buena cosecha.
Hermano ayuda y cuñado acuña.
Más aburrido que mico recién cogido.
Tanto pedo para cagar aguado.
Nunca sopla viento favorable para el marino que no sabe en qué puerto fondear.
Más vale aliento de madre que leche de ama.