En la oscuridad todas las mujeres son bellas
Regla para bien vivir, callar después de ver y oir.
Si vives en mi corazón, viviras gratis.
El que veló, sondó y desconfió, jamás se perdió.
Quien no sabe dar sabe recibir
Santa Rita, Rita, lo que se da no se quita.
El que madruga, encuentra todo cerrado.
Comida gustosa: un poquito de cada cosa.
Ruin consuelo el aplauso de los muchos.
Ni tan calvo ni con dos pelucas: ni tanto ni tan poco.
Cría cuervos y te sacarán los ojos.
El hábito es al principio ligero como una tela de araña, pero bien pronto se convierte en un sólido cable.
Renegad de viejo que no adivina.
Hijos chicos, chicos dolores; hijos mayores, grandes dolores.
Con la primera copa el hombre bebe vino; con la segunda el vino bebe vino, y con la tercera, el vino bebe al hombre.
Diríjase hacia donde va la pelota, no hacia donde se encuentra.
Un hombre bien educado, sabio y valiente es el fin hacia el que tiende la naturaleza
Aunque esté justificada, la felicidad siempre es un privilegio
Debajo de una manta, ni la fea te espanta.
Un hermano es un amigo que nos ha sido dado por la naturaleza.
Antes de poner en duda el buen juicio de tu mujer, fíjate con quien se ha casado ella.
Del cura, lo que diga; del médico, lo que haga; y del boticario ni lo que diga ni lo que haga.
Con fabes y sidrina, nunca falta gasolina.
La falta de respuesta es en sí misma una respuesta.
Amigo, no de mí, sino de lo mío, lléveselo el río.
Toma a un hombre sabio para aprender de sus errores, pero a uno más sabio que aprenda de los errores de otros.
De todos los santos a adviento, mucha lluvia y poco viento.
El perdón sobraría donde el yerro falta.
Las lenguas de los que critican son como las patas de las moscas, aterrizan en cualquier cosa que encuentran.
El que toma el nombre de la madre, por ruin deja a su padre.
Lo ajeno place a nosotros y lo nuestro a otros.
El que se fue a Tocopilla perdío su silla
La felicidad no es cosa de risa
Si vas a creer todo lo que lees, mejor no leas.
No prometas nada cuando te sientas eufórico; no respondas una carta cuando te sientas iracundo.
Pan de hoy, carne de ayer y vino de antaño y vivirás sano.
Abad halagüeño, tened el cuello quedo.
Los animales feroces no se matan nunca por placer. Solo el hombre lo hace
Gato con guantes no caza ratones.
De un perro roñoso no pueden nacer perros lobos
La vida es para una generación; un buen nombre, para siempre.
Al que se casa una vez, dan corona de paciencia; y al que dos, capirote de demencia.
A canto de sirenas oídos de pescadores.
Haz buena harina y no toques bocina.
Reniego del amigo que cubre con las alas y muerde con el pico.
No me dijeron perro, pero me tiraron el hueso.
¡Oh!, Virgen del buen consejo, ayúdale al más pendejo.
Olla con gallina, la mejor medicina.
Caer está permitido. ¡Levantarse es obligatorio!.
No desprecies a quien poco es, que algún días mucho podrá ser.