Cojera de perro y lágrimas de mujer, no son de creer. (Variante: Cojera de perro y mal de mujer no hay que creer)
Pan de ayer y vino de antaño, mantienen al hombre sano.
Afortunado el que vive tiempos tranquilos.
Al queso y a la mujer, de vez en vez.
La muerte de un anciano es como una biblioteca que se quema.
No hagas a otros lo que no quieres que hagan contigo.
Más fea que ver a la madre ahogarse atarugada de sebo.
Este si que se llevo el santo y hasta las limosnas.
Me dejó como la guayabera.
Beber en cada fuente, desvanece el vientre.
Si no sabes sonreír, no pongas tienda. (Confucio).
Lo que en la bonita es gracia, en la fea es desgracia.
Si no sabes dónde vas, al menos debes saber de dónde vienes.
Al caramelo y a los asuntos, darles su punto.
Enfermo que come y caga no tiene nada
El gorrión, a pesar de su pequeñez, tiene todas las vísceras.
Quien poca tierra labra y bien la cultiva, que ponga al granero vigas.
De las mujeres bellas y de las flores de mayo se va la belleza en un día
Repicar y andar en la procesión implica contradicción.
Camarón que se duerme, se lo comen los peces.
Grande o pequeña, cada uno carga con su leña.
Antes de hablar, pensar.
Al que no fuma ni bebe vino, el Diablo le lleva por otro camino.
Más vale una cabra que da leche que una vaca estéril.
Echar confites a un cochino, es desatino.
Los carpinteros dan forma a la madera; los flecheros dan forma a las flechas; los sabios se dan forma a sí mismos.
Si tu mano se cubre de grasa apóyala sobre tus mejores amigos
Si volaran los necios, no veríamos el cielo.
Un hombre, una palabra; una mujer, una carretada.
Un copo de nieve nunca cae en el lugar equivocado.
Reniego del amigo que me encubre el peligro.
Moza, sabe estotro: que de la perdiz el pecho y del conejo el lomo.
Lo que sucede en la olla solo el cucharón lo sabe
Quien a hierro hiere, a hierro muere.
Nunca te dejes vencer, por lágrimas de mujer.
Saber callar es una prueba de sabiduría que buscan pocos hombres.
La curiosidad mató al gato.
El valor crea vencedores; la concordia crea invencibles.
Madre, casarme quiero, que ya llegó el candelero.
Una cosa es predicar y otra dar trigo.
De abundancia del corazón, habla la lengua.
Hijos casados, duelos doblados.
El buen paño dentro del arca se vende.
Cuando el sauce se muere la primavera está a punto de llegar
A lisonjeros dichos no le prestes oídos.
Los grandes hombres no son grandes a todas horas ni en todas las cosas.
Cada mochuelo a su olivo y cada puta a su rincón.
Dura el nombre más que el hombre.
El que tiene caridad y un alma pura, de las fallas ajenas no murmura.
El día que hayais envenenado el último río, abatido el último árbol, y asesinado el último animal, os dareis cuenta que el dinero no se puede comer.