Para hablar y comer pescado, hay que tener mucho cuidado.
Quien ríe el viernes, llora el domingo.
De dineros y bondad o, calidad, quita siempre la mitad.
Cada par con su par y cada quien con su cada cual.
Gracias fuera de sazón, desgraciadas son.
En el país de ciegos, el tuerto es rey.
Si el vino es fragante, no importa que se venda al fondo de un largo callejón.
Cuando no lo dan los campos, lo hacen los Santos.
La necesidad hace maestros.
La esperanza es el pan de los pobres.
Los gitanos no quieren a sus hijos con buenos principios.
Desdicha es hacer comida para dos y comer tres.
¿Adónde vas, mal?. Adonde hay más.
¿Así que no te gusta la sopa?, dos platos.
Gallina que come huevo, aunque le quemen el pico.
El café es: Negro como la noche. Fuerte como el pecado. Dulce como el amor. Caliente como el infierno.
La tierra que me sé, por madre la he.
A quien no teme la muerte, nada le es fuerte.
Dichosos los tiestos que salen a la botija.
Adonde no hay remedio, haya paciencia.
Cuando pases por la tierra de los tuertos, cierra un ojo.
Cada cosa a su tiempo, los nabos en Adviento y las cerezas en habiendo.
El árbol con demasiadas hojas no da siempre frutos sabrosos.
Contra el nacimiento y la muerte no hay remedio.
Si cada uno barriera delante de su puerta, ¡qué limpia estaría la ciudad!
Casa donde manda la mujer, no vale un alfiler. Pero las hay por doquier.
Solo un tonto mete los dos pies en el agua para ver su profundidad.
Calumnia, que algo queda.
Nadie diga: de esta agua no bebere.
No somos ríos, para no volver atrás.
El hombre puede pasar por sabio cuando busca la sabiduría; pero si cree haberla encontrado es un necio.
Incluso sin poder gatear quieres correr.
El idiota es como el ladrón de campanas, que se tapa el oído para robarlas.
Donde no hay muerte, no hay mala suerte.
En la tierra del ciego, el tuerto es rey.
No creo en brujas, pero que las hay las hay.
Enfermo que bebe y no mea el diablo que se lo crea.
Tal para cual, la puta y el rufián.
Enfermedad a plazo fijo, señal es de nuevo hijo.
Bella o fea que sea, no la tengas jamás en compañía.
El que desalaba la yegua, ése la merca.
Esto es de rompe y rasga.
El que buen Norte tiene, seguro va y seguro viene.
Ni gato en palomar, ni cabra en olivar.
Vecinas porque les digo las mentiras.
En cojera de perro y en lágrimas de mujer, no has de creer.
Tengo que aprender a caminar con tres patas dice la hiena cuando es vieja.
El hambre tira, y el orgullo me levanta.
Ay del ay que al alma llega y en llegando allí se queda.
Reñir con quien da ocasión y jugar con quien tiene dinero en el bolsón.