La mentira es justa cuando, por hacer bien, la verdad se oculta.
De tal jarro, tal tepalcate.
Casado a los cincuenta, no llegarás a los sesenta.
No siempre el mejor camino es el más corto.
Aun los tontos dicen a veces algo sensato.
Consejos en amores nunca recibas, y menos cuando vienen de las amigas.
Entre marido y mujer, solo paz hay que poner.
El hombre no hace nada sin el tiempo y el tiempo no hace nada sin el hombre
La confianza en sí mismo es el primer secreto del éxito
Zangamanga mal fraguada, solo a los bobos engaña.
La amistad y el amor, dos bellas mentiras son.
No pica la abeja a quien en paz la deja.
Buscar el mediodía a las 14 horas.
Al herrero con barbas y a las letras con babas.
Cuando dos hermanos trabajan juntos las montañas se convierten en oro.
Mal de locura, solo la muerte cura.
Solo en la actividad desearás vivir cien años.
Si tomas un mal camino, no esperes un buen destino.
Al revés te lo digo, para que me entiendas.
Casamiento santo sin capa él y ella sin manto.
Negocian los hombres sabios, disimulando injurias y sufriendo agravios.
La ley del embudo, para mí lo ancho y para ti lo agudo.
Cielo aborregado, a los tres días mojado.
Llagas hay que no curan, y toda la vida duran.
Aullar contra el ciervo, perder voces y tiempo.
Dad limosna a este pordiosero, que le sobró vida y le faltó dinero.
Cuentas claras conservan amistades.
No busques la verdad, solo deja que te abriguen las opiniones.
La inocencia de un ratón puede mover un elefante.
¿Qué mayor delito que la pérdida de tiempo?
A los ojos del novio su novia siempre es la más bella.
Sabiduría de pobre hombre, hermosura de puta y fuerza de ganapán, nada val.
Más ablanda el dinero que palabras de caballero.
Vino añejo, pimienta y ajos, te llevan directo a los refajos.
Las tormentas de San Juan quitan vino y no dan pan.
Buen alzado pone en su seno, quien escarmienta en mal ajeno.
Es posible soportar el arroz y el té frios, pero la mirada y las palabras frías son insoportables.
Lentitud en prometer, seguridad en cumplir.
El hilo siempre se corta por lo más delgado.
Ayudar a las mujeres es ayudarse a sí mismo.
Solo los pies del viajero saben el camino.
Se quedó sin el pan y sin la torta.
Por San Lucas, mata tus puercos, tapa tus cubas y prepara tus yuntas.
Las palabras y las cerezas, unas asen de otras.
Allá vayas, casada, donde no halles suegra ni cuñada.
Nunca mates una mosca sobre la cabeza de un tigre.
Nada sienta mejor al cuerpo que el crecimiento del espíritu.
El día de San Ciruelo, pagaré lo que debo.
Casa hecha, sepultura abierta.
Del desconsuelo al consuelo no va ni un pelo.