La viuda que se arrebola, por mi fe que no duerme sola.
Valentón y rufián, allá se van.
Quien hizo una...hace dos
En el ánimo moran continuamente la felicidad y la infelicidad. De vez en cuando salen a dar un paseo
El amor hace locos de cuerdos y sabios de necios; conque enamórate, Pedro.
Quien acecha por agujero, ve su duelo.
Las cartas y las mujeres se van con quien quieren.
Quien te quiere, te aporrea.
Más vale poco que nada.
Ira, miedo y celos fieros, son muy malos consejeros.
Más vale estar solo que mal acompañado.
Antes del alivio viene el arrepentimiento.
En las damas el desdén, es algo que parece bien.
Al viejo que se casa con mujer hermosa, o pronto el cuerno o pronto la losa.
La mujer y la guitarra para tocarlas hay que templarlas.
Más raro que perro verde
El marido y la mujer deben ser como las manos y los ojos: cuando duele la mano, los ojos lloran, y cuando los ojos lloran las manos secan las lágrimas.
Las mujeres quieren ser rogadas.
Serio como perro en bote.
El agua corre, la arena queda; el dinero va, la bolsa queda; el hombre muere, el nombre queda.
En la cárcel y en la cama, verás bien quien te ama.
De pequeña centella se levanta el gran fuego.
Boca de verdades, cien enemistades.
Cruz y raya, para que me vaya.
Ni de las flores de Marzo, ni de la mujer sin empacho.
La que de treinta no sacó novio, tenga el humor del demonio.
A quien se siente en cada pena, nunca le falta qué le duela.
A liebre ida, palos al cubil.
Quien roba una vez, roba diez.
La niñez se va para lejos; si vuelve ya estamos viejos.
Todos los mejores dulces llevan su pizca de sal.
Quien tiene miedo tiene desgracia.
Le brindó el borracho fino; pero la muerte no bebe vino; el avaro con su tesoro, pero la muerte no quiere oro; el borracho y el avariento fenecieron en un momento.
Quien siembra llorando, siega cantando.
Hombre refranero, medido y certero.
Gallo que canta al sol puesto, señal de muerto.
Si te cansas de un amigo, préstale dinero.
Una manzana roja invita piedras.
Si Dios cierra una puerta, abre mil otras.
Tiempo que se va, no vuelve más.
Los tontos consiguen las mejores cartas
Las desgracias tienen los oídos sensibles
Gran deudo tiene corazones que bien se quieren.
Jamás olvidó el que bien amó.
Quien lleva toda su vida a su mujer sobre la espalda, cuando la deja en el suelo, ella dice: ¡Estoy fatigada!.
Siempre hay una avispa para picar el rostro en llanto.
Hijo de padre pobre, justo es que mucho lo llore, hijo de padre rico, llorándolo tantico.
Ira de hermanos, ira de diablos.
La vida es la novia de la muerte.
Tal vendrá que tal te quiera.