Cuando Dios cierra una puerta, abre una ventana.
Jamás cerró una puerta Dios, sin que abriese dos.
Apenas cierra Dios una puerta, y ya tiene una ventana abierta.
Si una puerta se cierra, otra se abre.
Cuando se cierra una puerta, otra se abre.
A los buenos, Dios se los lleva; y a los malos aquí se quedan.
De Dios a abajo, cada cual vive de su trabajo.
Del agua mansa líbreme Dios que de la brava me libro yo.
A quien no tiene padre ni madre, Dios le vale.
Bien que de Dios no viene, se deshace como la nieve.
Dios al humilde levanta y al orgulloso quebranta.
Quien de los suyos se aleja, Dios le deja.