Hombre que el bien no agradece solo el desprecio merece.
Hombre refranero, maricón o pilonero.
Más logran las lágrimas que las palabras.
Un paso en falso se hace deplorar toda la vida.
Por Santa Catalina, la nieve se avecina.
Amor es el verdadero precio del amor.
La flor caída no vuelve a la planta
Cosechas de ajos y melones, cosechas de ilusiones.
Tarde piaste pajarito.
Ahora adulador, mañana traidor.
Boca cerrada y ojo abierto, no hizo jamás un desconcierto.
Mal ajeno, no cura mi duelo.
El que necesita, te visita.
Viuda que no se consuela, será por pobre o por fea.
Nunca serás amado si solo piensas en ti mismo
¡Ay, caderas hartas de parir, y ninguna de mi marido malogrado!.
Quien casa con mujer bella, de su honra se descasa.
Amigo traidor, una buena cuerda y colgado al sol.
El que nunca tiene y llega a tener loco se quiere volver.
Quien va a la boda y no es convidado, vuelve de ella avergonzado.
Tan bonita la dentadura y tan mala la pronunciación.
Bebe para olvidar, pero no te olvides de pagar.
El desdichado va por agua al río, y encuentra el cauce vacío.
De Todos los Santos a Navidad, o bien llover o bien helar.
Mujeres y Palomas, aunque salgan con gemidos, vuelven a sus nidos.
Los dolores irreparables harían el papel más ridículo si se dejaran consolar.
El carbón que ha sido lumbre, con facilidad se enciende.
Ya decia Salomón que el buen vino alegra el corazón.
El conejo y el ruin, donde nace quiere morir.
La noticia mala llega volando, la buena, cojeando.
Mal duerme quien penas tiene.
Tal padre, tal hijo.
Un día con la suegra, un día de tinieblas.
Ajuar de la forastera: dos estacas y una estera.
Hijos casados, duelos doblados.
Injuriada la paciencia, a veces en ira quiebra.
Caída, casamiento y catarro, tres ces que mandan al viejo a mascar barro.
Valor y querer, facilitan el vencer.
La novia, de contado, y la dote, de prometido.
En el amor como en los sueños no hay nada imposible
Al amanecer resbalos, y al anochecer charquies.
El amor entra por los ojos.
A quien te dice que te quiere más que tu mamá o papá, no le creas.
El que se fue a Tocopilla perdío su silla
Ya me cansé de descansar.
Mal reposa la vida dudosa.
El huésped dos alegrías da, cuando viene y cuando se va.
Echad los prejuicios por la puerta: volverán a entrar por la ventana.
Los tres enemigos del hombre: suegra, cuñada y mujer.
Cosa muy querida, presto perdida.