El pobre de su pobreza no sale.
Las palabras amables enfrían mejor que el agua.
El amor de la mujer, en la ropa del marido se echa a ver.
Buscando lo que no se encuentra, se encuentra lo que no se busca.
Una esquela de defunción es de mentiras un montón.
Peor que pulga en la oreja
Los falsos amigos y las deudas, siempre llegan sonriendo.
Es de sabios cambiar de mujer.
Cuando dos corazones están de acuerdo incluso un pajar es un lecho de alegrías
La soledad no trae felicidad.
O todos hijos de Dios o todos hijos del diablo.
Años de higos, años de amigos.
Mucha agua en la otoñada, poco trigo y menos cebada.
La mucha tristeza es muerte lenta.
Al queso y a la mujer, de vez en vez.
Mientras el vaso escancia la amistad florece
Fácil es reprender la vida ajena, para quien no la tiene buena.
Cartas cantan.
En este mundo al revés, no hay amor sin interés.
Aborrece y serás aborrecido, quiere y serás querido.
Vale más tener que no desear.
No merma el daño el ser muchos a llorarlo.
Que no te preocupe de quién es la casa que se quema mientras puedas calentarte con las llamas
Quien ama, teme.
Ama como el lobo ama a la oveja
Una alegría compartida se transforma en doble alegría; una pena compartida, en media pena.
A tu enemigo fallecido, perdón y olvido.
A donde las dan, allí las toman.
Para los muertos y los ausentes no hay amigos
La adulación procura amigos, la verdad genera odio
Algunos buscan la felicidad. Otros la crean.
Me dejó como la guayabera.
Si eres paciente en un momento de ira, escaparás a cien días de tristeza.
A lo lejos mirar y en casa quedar.
Cuando la vieja se alegra, de su boda se acuerda.
Si el ocio te causa tedio, el trabajo es buen remedio.
Si estás enamorado, te basta con oler una rosa, si eres un grosero, entras y destruyes el jardín
Dos perros difícilmente se ponen de acuerdo sobre el mismo hueso
Algo busca en tu casa quien te hace visitas largas.
Hijos criados, duelos doblados; y casados, redoblados.
Todo tiene un fin.
A falta vieja, vergüenza nueva.
A la mujer y al viento, pocas veces y con tiento.
Ni boda sin canto, ni mortuorio sin llanto.
El día que amasó, mal día pasó; pero peor es no tener qué amasar ni qué cerner.
Pájaros de otoño, gordos como tordos.
Tiene la cola entre las patas
El perro con rabia, de su amo traba.
Una golondrina no hace verano.
La viuda que se arrebola, por mi fe que no duerme sola.